La sesión terminó abruptamente tras el retiro del oficialismo, que reclamó que Alejandra Ferrero tome licencia o deje su banca.

La Legislatura de Córdoba volvió a quedar en el centro de la disputa política este miércoles, luego de que el bloque oficialista abandonara la sesión y reclamara que la legisladora radical Alejandra Ferrero tome licencia o se aparte de su banca por el caso que involucra al empleado legislativo Omar Ludueña.

Ludueña se encuentra detenido luego de haber sido denunciado por abuso sexual. El caso generó un fuerte cruce político dentro de la Unicameral y abrió una discusión sobre las responsabilidades políticas vinculadas con la relación laboral de la legisladora con el empleado denunciado.

El oficialismo provincial sostuvo que espera una respuesta política del radicalismo y condicionó su permanencia en la sesión a que Ferrero adopte una medida respecto de su banca.

“Esperamos una respuesta política formal del radicalismo que nunca ha llegado y, por respeto a las víctimas de estos gravísimos hechos denunciados, hemos tomado la decisión de levantarnos de la sesión como bloque del oficialismo hasta que la legisladora tome licencia o se aparte”, afirmó la legisladora de Hacemos Unidos por Córdoba, Julieta Rinaldi.

El reclamo del oficialismo

La postura del oficialismo tomó como antecedente la decisión del legislador Ramón “Cañito” Flores, también integrante de Hacemos Unidos por Córdoba, quien renunció a su banca luego de que uno de sus asesores, José Villarreal, fuera detenido en el marco de una causa por abuso sexual y grooming en Villa María de Río Seco.

Desde el oficialismo plantearon que Ferrero debería adoptar una conducta similar frente al caso Ludueña. La discusión, sin embargo, generó una inmediata reacción de los bloques opositores.

En una conferencia de prensa posterior al retiro del oficialismo, legisladores de la oposición cuestionaron la decisión y apuntaron directamente contra el gobernador Martín Llaryora.

El legislador Gregorio Hernández Maqueda calificó la situación como una nueva escalada del enfrentamiento político en la Unicameral y sostuvo: “Llaryora quiere reinar como un dictador, esta es una fase más en un golpe a la voluntad democrática del pueblo”.

La oposición rechazó la comparación con Flores

Hernández Maqueda también cuestionó la comparación que realiza el oficialismo entre la situación de Ferrero y la protagonizada por Flores.

“Hacen una falsa equivalencia entre un legislador totalmente corrupto, que tenía a su mando una red de trata, con la actitud ejemplar que ha tenido una legisladora que tuvo un empleado de planta permanente que no era contratado por ella”, afirmó el legislador opositor.

El planteo opositor sostiene que existen diferencias entre ambos casos y remarca que Ludueña era un empleado de planta permanente de la Legislatura y no una persona contratada directamente por Ferrero.

El conflicto se suma a una serie de cruces que vienen tensionando la relación entre el oficialismo provincial y los bloques opositores en la Legislatura. En este caso, la discusión combina las consecuencias políticas de una causa judicial con el debate sobre las responsabilidades institucionales de los legisladores.

Por el momento, el oficialismo mantiene su reclamo para que Ferrero tome licencia o se aparte de su banca, mientras que la oposición rechaza esa exigencia y cuestiona el accionar del Gobierno provincial. La continuidad del conflicto podría volver a impactar en el funcionamiento de la Unicameral en las próximas sesiones.

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