Analistas advierten que la pérdida del poder adquisitivo podría impactar en el consumo y el empleo. También crece la expectativa por los efectos de una eventual reforma laboral.
Los salarios acordados en las paritarias de los principales gremios del país acumulan un retroceso cercano al 4% frente a la inflación desde mediados de 2025, según estimaciones de analistas privados. La tendencia genera preocupación por su posible impacto en el consumo interno y en la evolución del empleo.
De acuerdo con distintos relevamientos, los incrementos pactados en las negociaciones salariales vienen perdiendo terreno frente al avance de los precios desde julio del año pasado. En ese período, las subas acumuladas alcanzaron el 15,9%, mientras que el índice de precios al consumidor habría registrado un aumento cercano al 20,6%.
Las consultoras privadas estiman además que la inflación de febrero se ubicaría en niveles cercanos al 2,5% o 2,7%, lo que implicaría una nueva caída del salario real en el sector formal. Un anticipo en ese sentido fue el dato difundido por la Ciudad de Buenos Aires, cuyo índice de precios registró una suba del 2,6% durante el mes pasado.
Según la consultora Synopsis, los grandes gremios obtuvieron en febrero un incremento promedio del 1,8%, por debajo del ritmo de la inflación, lo que profundizó el atraso salarial.
En este contexto, distintos indicadores reflejan señales de debilidad en el consumo. El Indicador de Consumo de la Cámara Argentina de Comercio mostró en enero una caída interanual del 0,8%. Por su parte, la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) informó que las ventas minoristas de las pymes registraron en febrero una baja del 5,6%.
A pesar de este escenario, desde el entorno del equipo económico señalan como un dato positivo que en diciembre y enero se registró una leve mejora en el empleo total. Los puestos formales crecieron en conjunto un 0,3% en esos dos meses.
No obstante, el nivel de empleo en blanco todavía se mantiene por debajo de los niveles de finales de 2023, con una caída acumulada cercana al 3%.
En el Gobierno sostienen que una eventual reforma laboral podría contribuir a la formalización del empleo. Sin embargo, desde sectores empresarios advierten que la creación de nuevos puestos de trabajo dependerá en gran medida de que la economía vuelva a mostrar crecimiento sostenido.
La evolución del mercado laboral también fue señalada como un punto clave en el análisis internacional sobre la economía argentina. En un reciente informe, la revista The Economist planteó como principal interrogante si el país está generando suficientes empleos de calidad.
En paralelo, el Gobierno busca impulsar la reactivación del consumo y la inversión. En ese marco, el ministro de Economía, Luis Caputo, reiteró en distintas oportunidades el pedido para que los ahorristas utilicen los dólares que mantienen fuera del sistema financiero.
La situación externa del país continúa siendo uno de los factores observados por los analistas. Si bien el Banco Central ha venido comprando divisas en los últimos meses, el nivel de reservas continúa siendo bajo y, según estimaciones basadas en la metodología del Fondo Monetario Internacional, se ubicaría en terreno negativo.
En ese contexto, Argentina enfrenta además un calendario exigente de vencimientos de deuda. Para lo que resta de 2026 se estiman pagos por alrededor de 14.600 millones de dólares entre capital e intereses, mientras que en 2027 los compromisos podrían superar los 26.000 millones de dólares.


