La Unión Obrera Metalúrgica seccional Córdoba anunció una medida de fuerza para este martes 18 de julio, en el marco de “inflexibilidad” de las empresas ante el reclamo por recomposición salarial. 

Bajo la consigna «Primero la Dignidad», la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) anunció un plan de lucha que inicia este martes 18 de julio, con un paro a realizarse entre las 10 y las 21, y que continuará el jueves 20 y viernes 21, con un paro nacional de 48 horas; y el 26, 27 y 28, con un paro de 72 horas.

Este martes, desde las 10 harán abandono de tareas, a las 11 se concentrarán en la sede del gremio, en calle Lima 967 de barrio General Paz para marchar hasta la Cámara Industrial de Córdoba, en Derqui 340 de barrio Nueva Córdoba

Los metalúrgicos reclaman un 10% retroactivo al trimestre correspondiente a abril, mayo y junio, un 30% de incremento para el trimestre de julio a septiembre y un bono de $60.000. 

En el marco de la lucha a nivel nacional las medidas continuarán el jueves 20 y viernes 21 de julio. También un paro por 72 horas previsto para el miércoles 26, jueves 27 y viernes 28 de julio. 

«Debido a la inflexibilidad del sector empresario, no se ha podido arreglar con la UOM el salario que les corresponde a los trabajadores», expresó Rubén Urbano, secretario general del gremio. 

En ese sentido apuntó contra el grupo Techint, liderado por Paolo Rocca, por ser el que mayores trabas pone en la negociación: «Ha hecho público hace pocos días la rentabilidad que ha dado 2022 en Argentina, por arriba de los 300 millones de dólares. Evidentemente eso implica haber ganado mucho dinero en base al sacrificio de los trabajadores y su fuerza laboral», pero los empresarios no quieren dar un poco de esa ganancia a los trabajadores».

Primero la dignidad

La UOM seccional Córdoba emitió un comunicado en donde hacen un recorrido de los últimos años y cómo desde el 2015 en adelante se fue deteriorando el salario de los trabajadores y trabajadoras metalúrgicas.

Comunicado

Durante el período 2015-2019 sufrimos las consecuencias de las políticas anti industria impulsadas por el gobierno de Mauricio Macri, caracterizadas por la pérdida de más de 50.000 puestos de trabajo en nuestro sector y la caída de casi 20% del salario real.

Esa fue una etapa donde vastos sectores del empresariado industrial, también, padecieron el desprecio por la Argentina productiva y fuimos testigos del cierre de miles de fábricas.

En diciembre de 2019 nos ilusionamos con poner fin a este ciclo dramático a partir del cambio de gobierno.

La esperanza de lograrlo rápidamente duró lo que dura un verano: en marzo de 2020 comienza la pandemia COVID -19 y nos encuentra a trabajadores y empresarios salvaguardando los puestos de trabajo y los salarios a costa de la ayuda del Estado.

Sin embargo, superada la instancia de pleno aislamiento social, se promovió uno de los procesos de reactivación productiva más acelerados de la historia, alcanzando velozmente los niveles pre pandemia e incluso superando los índices pre macrismo, en la mayoría de los sectores de la actividad metalúrgica.

Gracias al impulso por parte del Estado Nacional y los Estados Provinciales de todo tipo de herramientas, como políticas públicas específicas, incentivos fiscales, administración del comercio exterior, regímenes de promoción sectoriales, financiamiento a tasas competitivas y un largo etc., se hizo posible la recuperación industrial, garantizando la competitividad y rentabilidad de las empresas.

Sumado a las ventajas comparativas que ofrece el tipo de cambio y el bajo costo de la energía, las empresas tienen abultadas ganancias hoy en la Argentina.

Algunas, resaltando el caso de Siderar, Tenaris, Acindar y Aluar o el grupo de casi 300 empresas que conforman el primer anillo de proveedoras del sector automotriz o las de diversos sectores con capacidad de exportación, como maquinaria agrícola, energía y equipamiento médico, han acumulado rentas extraordinarias durante este período.

La recuperación de los puestos de trabajo que el gobierno anterior había destruido, la gran demanda de trabajo en horas extras en las fábricas y el crecimiento de los indicadores de producción y utilización de la capacidad instalada que alcanzó el 68.9% en el primer cuatrimestre de 2023, el mejor de los últimos 7 años, dan cuenta del alza en los niveles de producción que atraviesa la industria metalúrgica.

En este contexto, y en el marco de un proceso inflacionario que nos obliga a la negociación paritaria permanente, a fines del mes de junio iniciamos los diálogos para el acuerdo salarial del trimestre julio- septiembre.

Luego de cinco encuentros, el último desarrollado el día de ayer ante el Ministerio de Trabajo de la Nación, prevalece la avaricia, la insensibilidad y el egoísmo del sector empresarial.

En un claro desprecio a los principios del diálogo social, el empresariado se negó en las primeras cuatro oportunidades a presentar propuesta salarial alguna, y durante la quinta jornada propuso una opción de incremento salarial escaso, insensato e inoportuno, sin posibilidad de recuperación frente a la inflación e ignorando toda voluntad de recomposición del poder adquisitivo.

Una parte del sector empresario – plantado sobre la depresión real del salario producida durante los sucesos extraordinarios ´macrismo-pandemia´ antes descritos – pretende perpetuar un proceso de acumulación donde la realidad social, política y económica nacional se desacople del destino de sus empresas y los bajos salarios constituyan el secreto a voces del aumento de sus riquezas.

Por primera vez, en los 80 años de historia de la Unión Obrera Metalúrgica, el trabajador percibe un salario por debajo de la canasta básica alimentaria y apenas encima del salario mínimo, vital y móvil, luego de aportar 189 horas mensuales de fuerza de trabajo a la producción industrial.

Habiéndose agotado la paciencia de quienes nos sobran días para llegar a fin de mes, de quienes trabajamos más y ganamos menos, vamos a luchar por la recuperación del salario y el valor de nuestro trabajo como la base de la dignidad del ser humano.

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