El Consejo de la UE aprobó de manera provisoria el tratado que apunta a crear la mayor zona de libre comercio del mundo, aunque Francia mantiene su rechazo y el acuerdo todavía debe superar el filtro del Parlamento Europeo.
La Unión Europea dio un paso clave hacia la ratificación del acuerdo de libre comercio con el Mercosur al aprobar de forma preliminar el entendimiento alcanzado con el bloque sudamericano integrado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. La decisión, respaldada por la mayoría de los Estados miembro, destraba un tramo central del proceso luego de más de 25 años de negociaciones, aunque el tratado aún enfrenta resistencias políticas y deberá ser validado por el Parlamento Europeo.
De concretarse, el acuerdo daría lugar a la mayor zona de libre comercio del mundo, con un mercado potencial de más de 720 millones de consumidores. Para la Comisión Europea, el pacto representa una pieza estratégica para diversificar mercados, amortiguar el impacto de los aranceles impuestos por Estados Unidos y reducir la dependencia económica de China, especialmente en el acceso a minerales críticos y materias primas.
La aprobación en el Consejo fue posible tras una serie de concesiones realizadas por las autoridades europeas, en particular hacia Italia, lo que permitió evitar la conformación de una minoría de bloqueo. Ese escenario allanó el camino para que la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, firme el acuerdo en los próximos días junto a los países del Mercosur.
Sin embargo, el proceso dista de estar cerrado. El tratado deberá ser debatido y aprobado por el Parlamento Europeo, donde ya se anticipan tensiones. Un grupo significativo de eurodiputados advirtió que podría recurrir a instancias judiciales para frenar su aplicación, lo que augura un debate intenso en las próximas semanas.
Uno de los principales focos de oposición es Francia. El gobierno de Emmanuel Macron ratificó que votará en contra del acuerdo al considerar que podría afectar gravemente a los productores agropecuarios locales. Desde París advierten que una mayor apertura comercial incrementaría el ingreso de productos como carne vacuna, aves y azúcar a precios más bajos, presionando sobre el mercado interno europeo.
La definición se da, además, en un contexto de fuertes protestas rurales en Francia, con movilizaciones y bloqueos encabezados por productores agropecuarios que rechazan el tratado. Pese a ello, Macron reconoció que la Comisión Europea incorporó algunos de los reclamos franceses, como las denominadas “cláusulas espejo”, que exigen que los productos importados cumplan las mismas normas sanitarias y ambientales que rigen dentro de la UE, así como mecanismos de salvaguardia ante eventuales desequilibrios de precios.
Con aval político inicial pero con un camino aún complejo por delante, el acuerdo UE-Mercosur entra en una etapa decisiva, atravesada por intereses económicos, tensiones internas y el desafío de compatibilizar apertura comercial con protección de los sectores productivos más sensibles.


