Organizaciones de la Iglesia Católica expresaron su preocupación por el proyecto que propone reducir la edad de imputabilidad penal. Advirtieron que la iniciativa no disminuye la inseguridad y reclamaron más educación, políticas de inclusión y un enfoque integral.

Las comisiones episcopales de Pastoral Social y Pastoral Carcelaria, junto a Cáritas Nacional, difundieron una carta abierta dirigida a los legisladores nacionales en la que cuestionan el proyecto de ley que impulsa una reforma del Régimen Penal Juvenil con la baja de la edad de imputabilidad.

El pronunciamiento se inscribe en continuidad con el documento “Más oportunidades que penas”, publicado en marzo de 2025, y se conoce luego del dictamen legislativo sobre la iniciativa. Según advierten, existe un amplio consenso social, técnico y científico que no está siendo reflejado en el debate parlamentario.

Experiencia territorial y consenso ignorado

Desde su trabajo cotidiano en parroquias, escuelas, centros barriales, Hogares de Cristo, clubes y organizaciones comunitarias, las entidades firmantes señalaron que la propuesta no contempla la realidad de niños, niñas y adolescentes en contextos de vulnerabilidad.

Además, destacaron que instituciones como UNICEF, la Sociedad Argentina de Pediatría, la Federación de Psicólogos de la República Argentina, la Defensoría General de la Nación y asociaciones de magistrados y defensores del pueblo han manifestado objeciones fundadas a la baja de la edad de imputabilidad.

“Si bien muchas de estas voces han sido escuchadas formalmente, sus aportes no se ven reflejados en el contenido del proyecto”, afirmaron.

Víctimas, prevención y políticas públicas

Las organizaciones aclararon que acompañan a víctimas de delitos, especialmente en barrios populares, y reconocieron la urgencia de actuar frente a la violencia. Sin embargo, alertaron sobre el uso del dolor social con fines mediáticos y políticos, lo que —según indicaron— impide un debate serio sobre las causas estructurales del problema.

En ese sentido, remarcaron que el Estado no cuenta actualmente con las condiciones institucionales ni presupuestarias para implementar un sistema penal juvenil que garantice educación, atención en salud mental, tratamiento de consumos problemáticos, acompañamiento psicológico y reinserción social.

Qué dice la evidencia

La carta subraya que la evidencia científica y estadística demuestra que bajar la edad de imputabilidad no reduce el delito y, por el contrario, incrementa la reincidencia y la violencia.

Entre otros puntos, señala que:

  • El cerebro adolescente aún está en desarrollo, especialmente en el control de impulsos y la toma de decisiones.
  • La participación de adolescentes de entre 12 y 17 años en procesos penales es mínima: 0,42 %.
  • Cerca del 80 % de los delitos juveniles son contra la propiedad, mientras que los delitos graves son excepcionales.
  • Argentina, con una edad mínima de imputabilidad de 16 años, presenta una de las tasas de homicidios más bajas de la región.

Enfoque integral y justicia restaurativa

Las entidades propusieron priorizar la intervención de los Juzgados de Familia y del sistema de protección de derechos para menores de 16 años, así como avanzar en mecanismos de Justicia Restaurativa para adolescentes mayores, una estrategia que —según indicaron— ha demostrado reducir significativamente la reincidencia.

También advirtieron que el proyecto presenta serios cuestionamientos de constitucionalidad, al contradecir la Convención sobre los Derechos del Niño y la Ley 26.061, y al habilitar medidas regresivas en materia de derechos humanos.

“No son una amenaza”

Finalmente, el documento alertó sobre el riesgo de instalar en el imaginario social la idea de que niños y adolescentes son peligrosos, mientras persisten con altos niveles de impunidad problemáticas estructurales como el narcotráfico, la pobreza y la exclusión social.

“La baja de la edad de imputabilidad no resuelve el problema: lo desplaza, lo endurece y lo profundiza”, concluye la carta, que convoca a legisladores y a la sociedad a optar por más educación, más oportunidades y más esperanza.

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