La central obrera convocó a movilizar este jueves a Plaza de Mayo junto a las CTA, movimientos sociales y sectores de la oposición, mientras acelera gestiones en el Congreso y analiza una ofensiva judicial contra el proyecto oficial.

La Confederación General del Trabajo (CGT) definió pasar a la acción frente a la reforma laboral impulsada por el gobierno de Javier Milei y convocó a una movilización masiva este jueves a las 15 en Plaza de Mayo. La protesta será el primer paso de una estrategia más amplia que combina presión en la calle, negociaciones parlamentarias y la eventual judicialización de la iniciativa, a la que la central sindical califica como “regresiva” y perjudicial para los derechos laborales.

La marcha contará con el acompañamiento de las dos CTA, movimientos sociales, gobernadores, intendentes y partidos políticos de la oposición. El escenario estará ubicado en el centro de la plaza, de espaldas a la Casa Rosada, un gesto político que marca una diferencia respecto de otras etapas, cuando la CGT evitó movilizarse frente a la sede del Poder Ejecutivo. Desde la conducción sindical esperan una alta convocatoria para mostrar fuerza y forzar al Gobierno a abrir una instancia de diálogo.

Desde Azopardo cuestionan que el proyecto oficial no sólo flexibiliza las condiciones de trabajo, sino que también desfinancia a los sindicatos y reduce su poder de negociación. “El rechazo a la reforma laboral, así como fue presentada, es total”, sostuvo Andrés Rodríguez, titular de UPCN, quien advirtió que se trata de un ataque directo a derechos adquiridos por el movimiento obrero.

El acto tendrá un esquema de organización estricto. Los únicos oradores serán los integrantes del triunvirato de la CGT —Jorge Sola, Cristián Jerónimo y Octavio Argüello—, mientras que el resto de los sectores acompañantes se ubicará frente y a los costados del escenario. La disposición busca evitar incidentes y mantener el control de una movilización que se anticipa numerosa y de tono duro.

En paralelo a la protesta, la CGT acelera contactos con distintos bloques políticos y gobernadores para intentar frenar o demorar el tratamiento de la reforma en el Congreso, donde consideran que el Senado ofrece mejores condiciones para bloquear el avance del proyecto. Además, la central no descarta recurrir nuevamente a la Justicia si la iniciativa prospera, al entender que varios de sus artículos colisionan con garantías constitucionales, como el derecho a huelga.

La conducción sindical advirtió que la movilización del jueves será apenas el inicio de un plan de acción más amplio, que podría incluir nuevas marchas o incluso un paro general, dependiendo del rumbo que tome la discusión legislativa y de la actitud del Gobierno frente a los reclamos del sector.

¡Viralizalo!