Un estudio advierte una fuerte caída del poder adquisitivo. La situación es más crítica para quienes cobran la jubilación mínima, con el bono congelado desde 2024.
Los haberes jubilatorios en Argentina registraron una pérdida del 27,4% como consecuencia del cambio en la fórmula de actualización impulsado por el gobierno de Javier Milei, según un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA). El dato impacta de lleno en miles de jubilados del país y también del sur de la provincia de Córdoba, donde gran parte de los beneficiarios percibe la jubilación mínima.
El cambio en el sistema de movilidad se implementó mediante el DNU 274/2024, que reemplazó la fórmula establecida por la Ley 27.609 —basada en salarios y recaudación— por un esquema de actualización exclusivamente atado a la inflación. Esta medida fue una de las herramientas que permitió al Poder Ejecutivo avanzar en el objetivo de alcanzar el superávit fiscal.
La brecha entre la fórmula anterior y la actual
De acuerdo al estudio de CEPA, tras los aumentos por inflación aplicados en diciembre, la jubilación mínima sin bono se ubicó en $340.886. Sin embargo, de haberse mantenido la fórmula anterior, el haber mínimo habría alcanzado los $434.279.
La diferencia es de $93.393 mensuales, un monto significativo para los jubilados que dependen casi exclusivamente de este ingreso para cubrir gastos básicos como alimentos, medicamentos y servicios, una realidad que se replica en localidades del sur cordobés como Río Cuarto, Villa María, General Deheza y otras ciudades de la región.
“El esquema derogado, en el tiempo, hubiera sido superador para los haberes jubilatorios, y se lo eliminó intencionalmente antes de que se produjeran mejoras reales”, sostiene el informe.
Bono congelado y mayor impacto en la jubilación mínima
La situación es aún más delicada para quienes perciben la jubilación mínima con bono. Este refuerzo económico permanece congelado en $70.000 desde marzo de 2024, lo que provocó una fuerte licuación de su valor real frente a la inflación.
Según CEPA, mientras los haberes jubilatorios aumentaron un 154% entre marzo de 2024 y diciembre de 2025, la jubilación mínima con bono incluido solo se incrementó un 101%. Para mantener su poder adquisitivo, el bono debería haber alcanzado en diciembre de 2025 los $177.485.
Esto implica un recorte mensual de $107.485 para los jubilados de menores ingresos. Como resultado, las jubilaciones con bono se ubican un 16,8% por debajo de los niveles registrados en el último trimestre del gobierno anterior.
Retroceso histórico y menos acceso a la jubilación
El informe también señala que el inicio de la actual gestión implicó un retroceso del 26,3% en las jubilaciones sin bono y del 21,3% en aquellas que lo perciben. En términos históricos, el poder adquisitivo actual se encuentra incluso un 3% por debajo del promedio de la década de 1990.
A este escenario se suma el veto presidencial a leyes que buscaban recomponer ingresos y la finalización de la moratoria previsional en marzo de 2025. Sin esta herramienta, CEPA advierte que 9 de cada 10 mujeres y 8 de cada 10 varones que llegan a la edad jubilatoria no pueden acceder a una jubilación completa y deben recurrir a la Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM), que equivale al 80% del haber mínimo y exige una edad mayor en el caso de las mujeres.
Un panorama complejo que golpea con fuerza a los adultos mayores y reabre el debate sobre el sistema previsional en Argentina.


