El domingo, el Festival Nacional de Doma y Folklore de Jesús María volvió a mostrar su poder de convocatoria con 26.500 personas dentro del predio. Hubo espectáculos de campo, danza y una grilla musical que tuvo como protagonistas a Raly Barrionuevo, Los Manseros Santiagueños, Simón Aguirre y DesaKTa2.

La penúltima noche del Festival de Doma y Folklore de Jesús María confirmó el alto nivel de convocatoria que viene marcando la edición 2026. Según los registros oficiales, hasta la medianoche había 26.500 personas dentro del predio, en una jornada que combinó jineteadas, cuadros de ballet y una intensa programación artística sobre el escenario principal.

El inicio de la velada estuvo marcado por el tradicional clarín y por el clima festivo que se apoderó rápidamente del anfiteatro. El Ballet del Patio Doña Pipa aportó una fuerte impronta visual con escenas coreográficas que recrearon distintas postales del folklore argentino, mientras que en el campo de doma se desarrollaron las jineteadas, uno de los ejes históricos del festival.

La grilla musical comenzó a tomar protagonismo con la presentación de Flor Paz, que sumó una propuesta ligada al cancionero tradicional y a la herencia familiar dentro del folklore. Luego fue el turno del Dúo Coplanacu, que volvió a generar uno de los momentos más celebrados por el público, con un repertorio que combinó clásicos festivaleros y canciones ampliamente conocidas.

Pasadas las 23.30, Raly Barrionuevo subió al escenario en uno de los tramos más esperados de la noche. Con un formato austero, acompañado por guitarra y piano, el artista convocó a Patricia Herrera y a Marina Gordillo Ábalos, pianista e integrante de una familia histórica de la música popular argentina. Durante su presentación, volvió a manifestar su compromiso solidario con la Comarca Andina, afectada por incendios forestales, y dedicó palabras de apoyo a quienes trabajan en esa región. Antes del cierre, recibió un reconocimiento por su trayectoria en el marco de los 60 años del festival.

Tras el show de Barrionuevo, el público mantuvo el clima festivo con la espera de los números centrales que llegarían en la madrugada. Minutos antes de la 1, Los Manseros Santiagueños hicieron su aparición con una apertura que incluyó el Himno Nacional Argentino en ritmo de chacarera, dando inicio a un tramo cargado de emoción y danza colectiva. Onofre Paz, uno de los fundadores del grupo, se mostró visiblemente conmovido al referirse a sus más de seis décadas de trayectoria artística, lo que generó uno de los momentos más emotivos de la noche.

Con la energía del folklore tradicional todavía presente, el escenario pasó a manos de Simón Aguirre, quien aportó un perfil más joven y bailable, manteniendo al público activo durante la madrugada. Finalmente, el cierre quedó a cargo de DesaKTa2, que llevó el ritmo cuartetero al predio y extendió la fiesta hasta las primeras horas del día siguiente.

La combinación de jineteadas, danza, folklore tradicional y propuestas más actuales volvió a mostrar el perfil diverso del Festival de Jesús María, que en esta penúltima noche ratificó su condición de uno de los eventos culturales y populares más convocantes del verano en la provincia de Córdoba.

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