Tras el vencimiento del plazo impuesto por Estados Unidos para desbloquear el estrecho de Ormuz, Teherán respondió con una ofensiva militar y elevó la tensión en la región.
El gobierno de Donald Trump recibió este domingo una dura respuesta por parte de Irán, que rechazó el ultimátum de 48 horas para destrabar el estratégico estrecho de Ormuz y lanzó una serie de ataques con misiles y drones contra objetivos en Israel y Kuwait.
La escalada se produjo luego de que el mandatario estadounidense advirtiera públicamente sobre la posibilidad de desatar un “infierno” si no se cumplían sus condiciones. Desde Teherán, la conducción militar calificó esas declaraciones como “una acción impotente, nerviosa, desequilibrada y estúpida”.
El posicionamiento oficial fue transmitido por el general Ali Abdollahi Aliabadi, quien emitió un comunicado desde el cuartel central de las Fuerzas Armadas iraníes. En su mensaje, replicó el tono utilizado por Trump y advirtió: “Se les abrirán las puertas del infierno”, dejando en claro que el país no cederá ante presiones externas.
El conflicto se intensificó tras un ataque registrado en las cercanías de una planta nuclear iraní, que obligó a evacuar la zona y encendió las alarmas en toda la región. Este episodio se suma a la ofensiva iniciada a fines de febrero, en la que participaron fuerzas de Israel y Estados Unidos.
Durante la jornada, sistemas de defensa aérea de Israel y Kuwait informaron la intercepción de proyectiles lanzados desde territorio iraní, mientras que el ejército israelí también reportó nuevos disparos de misiles provenientes desde Yemen.
En este contexto, el control del estrecho de Ormuz —clave para el tránsito energético mundial— vuelve a posicionarse como uno de los principales focos de tensión internacional, en medio de un conflicto que continúa escalando y sin señales inmediatas de desescalada.


