Teherán reconoce el análisis de una propuesta impulsada por Washington para frenar el conflicto, aunque insiste en que no existe diálogo formal entre ambos países. La tensión en Medio Oriente impacta en los mercados energéticos y mantiene en alerta a la comunidad internacional.

Irán confirmó que se encuentra evaluando una propuesta de alto el fuego promovida por Estados Unidos para poner fin a las hostilidades en Medio Oriente, aunque negó de manera categórica la existencia de negociaciones directas con Washington. La posición fue ratificada por el ministro de Asuntos Exteriores, Abbas Araqchi, quien explicó que los contactos se limitan a intercambios indirectos a través de intermediarios.

“Los mensajes que se transmiten a través de nuestros países amigos y nuestras respuestas no constituyen una negociación ni un diálogo”, sostuvo el funcionario en declaraciones a la televisión estatal iraní, en un contexto marcado por casi cuatro semanas de enfrentamientos y una creciente presión internacional para alcanzar una desescalada.

Desde Estados Unidos, el presidente Donald Trump aseguró que las autoridades iraníes “están desesperadas por llegar a un acuerdo”, aunque no brindó precisiones sobre los canales de comunicación abiertos. Sus declaraciones contrastan con la postura oficial de Teherán, que insiste en rechazar cualquier instancia de diálogo directo.

El conflicto, que involucra también a Israel, tuvo un punto crítico en el estrecho de Ormuz, una vía estratégica por donde circula cerca de una quinta parte del petróleo y gas natural licuado del mundo. Las restricciones en esa zona generaron fuertes impactos en las cadenas de suministro globales y una suba en los precios de la energía, lo que derivó en advertencias sobre una crisis energética de gran escala.

En este escenario, la propuesta estadounidense contempla un plan de 15 puntos que incluye la reapertura del estrecho, limitaciones al programa nuclear iraní y recortes en el desarrollo de misiles, además de restricciones al financiamiento de aliados regionales. El documento habría sido enviado a través de Pakistán como canal diplomático.

Irán rechazó la iniciativa por considerarla “excesiva” y alejada de la realidad del conflicto. En respuesta, el gobierno iraní planteó sus propias condiciones para avanzar hacia un eventual acuerdo, entre ellas el cese total de los ataques por parte de Estados Unidos e Israel, garantías de no agresión futura, compensaciones económicas por los daños sufridos y el reconocimiento de su soberanía sobre el estrecho de Ormuz.

Mientras tanto, los enfrentamientos militares continúan en la región, con ataques mediante misiles y drones en el Golfo Pérsico. Estados Unidos afirmó haber reducido significativamente la capacidad operativa iraní en ese terreno, en tanto que los mercados reaccionan con volatilidad ante cada señal de avance o retroceso en las negociaciones indirectas.

Desde la Organización de las Naciones Unidas, su secretario general, Antonio Guterres, advirtió sobre el riesgo de una escalada mayor y llamó a retomar el camino diplomático para evitar una ampliación del conflicto.

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