Un estudio de la consultora Equilibra revela que la actividad económica se mantiene en niveles similares a los de 2023, con una marcada heterogeneidad entre sectores. Mientras algunos rubros vinculados a las finanzas, la energía y la agroindustria avanzaron, la mayoría de las actividades productivas registró retrocesos y una mayor presencia de bienes importados en el mercado interno.

La actividad económica argentina presenta actualmente un nivel comparable al del tercer trimestre de 2023, lo que refleja un escenario de estancamiento general, atravesado por fuertes diferencias entre sectores. De acuerdo con un informe de la consultora Equilibra, basado en datos del INDEC y en el análisis de más de 1,6 millones de operaciones de importación, solo 19 de los 55 sectores productivos lograron expandirse entre el tercer trimestre de 2023 y el mismo período de 2025, mientras que los 36 restantes mostraron caídas.

Los rubros que evidenciaron crecimiento se concentran principalmente en la intermediación financiera, la agroindustria, la energía, la economía del conocimiento y la provisión de servicios públicos. En estos casos, la evolución positiva estuvo asociada a actividades menos expuestas a la competencia directa con productos importados o con una inserción internacional consolidada.

En contrapartida, la mayor parte de la contracción se verificó en los sectores vinculados a la producción de bienes transables, es decir, aquellos que compiten de manera directa con mercancías del exterior. De los 36 sectores que retrocedieron, 20 pertenecen a este grupo, lo que representa más de la mitad del total. En cambio, dentro de los sectores transables, apenas seis lograron crecer, en su mayoría ligados al complejo agroindustrial y energético.

El informe indica que el desempeño actual es el resultado de una secuencia iniciada con una fuerte caída de la actividad tras el comienzo de la gestión de Javier Milei, seguida por una recuperación acelerada. Sin embargo, desde el segundo trimestre de 2025, la economía perdió dinamismo y se estabilizó en valores cercanos a los existentes antes del cambio de gobierno.

Uno de los ejes centrales del trabajo es el análisis conjunto de la producción nacional y las importaciones. En 16 de los 20 sectores transables que redujeron su nivel de actividad, la industria local perdió participación en el mercado interno frente a los bienes importados. En 14 de esos casos se dio la combinación más desfavorable: caída de la producción doméstica y aumento de las cantidades importadas. En los dos restantes, las importaciones también disminuyeron, pero en menor proporción que la producción nacional, lo que igualmente implicó una mayor presencia relativa de productos extranjeros.

Algunos ejemplos permiten dimensionar esta dinámica. En la industria de la indumentaria, la participación de las importaciones en la oferta total pasó del 13% al 23%, con un incremento del 184% en los volúmenes importados. En los sectores de muebles y juguetes, el peso de los bienes importados subió del 33% al 41%. En el caso de autos y camiones, la proporción creció del 51% al 65%, con un aumento cercano al 80% en las importaciones en el período analizado.

El informe también detalla el origen de los productos que ganaron espacio frente a la producción local. China aparece como el principal país beneficiado en términos de participación, con un incremento de cuatro puntos porcentuales en el total importado entre 2023 y 2025. Este avance se observa con mayor intensidad en actividades como la industria editorial e imprenta, herramientas, plásticos y neumáticos, vidrio y cerámica, muebles y juguetes.

Brasil también incrementó su participación, aunque en menor magnitud, con un crecimiento focalizado en sectores como autos y camiones, papel y maquinaria industrial. De esta manera, consolidó su posición como uno de los principales proveedores dentro del Mercosur en rubros estratégicos para la industria argentina.

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