El comercio de Río Cuarto volvió a mostrar señales de enfriamiento en febrero, con una caída interanual del 5,80% en la cantidad de unidades vendidas, según el último informe de situación comercial. El dato consolida un escenario de retracción del consumo.
El relevamiento evidencia un comportamiento dispar entre rubros, aunque con predominio de caídas:
- Óptica (-13,13%): fue el sector más golpeado, reflejando la postergación de consumos no urgentes vinculados a la salud visual.
- Bazar y hogar (-10,50%): continúa afectado por la baja inversión en bienes durables.
- Indumentaria (-8,47%): ni las liquidaciones de temporada lograron sostener el nivel de ventas.
- Alimentos y bebidas (-6,15%): uno de los datos más preocupantes, ya que impacta en productos de primera necesidad.
- Electrodomésticos (-4,38%) y neumáticos (-3,19%): también en retroceso.
En contraste, solo calzado y marroquinería (+0,01%) logró mantenerse estable, mientras que recreación y deporte (-0,99%) mostró una caída marginal.
Un inicio de año con retroceso
El dato de febrero de 2026 contrasta con la evolución reciente:
- 2026: -5,80%
- 2025: +7,07%
- 2024: -14,89%
- 2022: +12,0%
Tras la recuperación del año pasado, el comercio local vuelve a ingresar en una fase contractiva, con señales de fragilidad en el consumo.
Expectativas: estabilidad con sesgo pesimista
El clima entre comerciantes refleja cautela:
- Ventas: el 58% cree que se mantendrán, pero un 34% anticipa una caída. Solo el 8% espera mejoras.
- Empleo: el 63% mantendrá su plantilla, aunque un 22% prevé reducirla.
- Inversión: el dato más crítico; el 81% no realizará cambios y apenas el 7% proyecta invertir.
La financiación, clave para sostener el consumo
El informe también destaca el peso de los medios de pago:
- Tarjeta de crédito (38%): principal motor del consumo financiado.
- Débito/transferencias (31,5%): en crecimiento por la digitalización.
- Efectivo (27,3%): en retroceso.
- Créditos propios (3,2%): uso marginal.
Un escenario de alerta para el comercio local
El informe concluye que el comercio riocuartense atraviesa una nueva etapa de cautela, con una caída en el consumo que impacta incluso en rubros esenciales.
La combinación de menor poder adquisitivo, retracción en bienes durables y parálisis en la inversión configura un escenario complejo para el corto plazo. Mientras tanto, el sostenimiento de las ventas depende cada vez más del financiamiento, en un contexto donde la recuperación aún no logra consolidarse.

