El sector industrial de Río Cuarto atraviesa un escenario complejo marcado por la caída de la actividad, la reducción de horas de trabajo y una creciente capacidad productiva ociosa. Así lo advirtió Matías Poffo, integrante de la Cámara de Industriales Metalúrgicos de Río Cuarto (CIM), en diálogo con CBAHOY, donde describió una situación que obliga a muchas empresas a priorizar la supervivencia antes que el crecimiento.
Según explicó, la baja de actividad atraviesa de manera transversal a gran parte de la industria y se traduce en niveles de producción muy por debajo de lo habitual. “En tiempos normales una empresa puede trabajar con un 70% de su capacidad productiva. Hoy hay industrias que están funcionando al 50% o incluso al 30%. Es una baja significativa”, señaló.
Ese escenario repercute directamente en la organización del trabajo dentro de las empresas. “Eso implica reducción de horarios, ajustes en las estructuras y empresas que se achican. Hoy lo que estamos haciendo es básicamente subsistir. Es una economía de guerra”, graficó.
En ese contexto, explicó que muchas firmas están revisando cada aspecto de su estructura para mantenerse operativas. “Se analiza cada ítem del funcionamiento de la empresa para mejorar la eficiencia, tecnificarse y optimizar procesos. Pero aun así sigue siendo difícil”, agregó.
Consumo interno y sectores con distinta dinámica
Poffo indicó que el impacto de la crisis no es uniforme y depende en gran medida del tipo de actividad a la que cada empresa provee. En los casos vinculados a sectores dinámicos como el campo, el transporte o la energía, la caída puede ser menor.
“Cuando el campo funciona, liquida o vende, hay rubros como el transporte que mantienen una actividad más estable. También ocurre con empresas que trabajan con petróleo, gas o minería”, explicó.
Sin embargo, la situación es diferente en las industrias vinculadas al consumo masivo. “Cuando hablamos de productos destinados al consumo, hay una baja de actividad general en todos los rubros”, afirmó. En ese sentido, estimó que la industria viene registrando caídas mensuales de entre el 3% y el 8%, aunque aclaró que espera contar próximamente con datos más precisos de relevamientos sectoriales.
Importaciones y competitividad
Consultado sobre las causas de la situación actual, Poffo sostuvo que la combinación entre recesión económica y apertura de importaciones explica buena parte de las dificultades.
“Las dos cosas afectan a la industria dependiendo del rubro”, afirmó. En ese marco, aclaró que desde el sector industrial no se oponen al comercio exterior, pero advierten sobre la necesidad de reglas equilibradas.
“Estamos de acuerdo en que la importación exista, pero de forma regulada”, señaló. Según explicó, la apertura comercial se planteó como una herramienta para bajar precios y mejorar la oferta al consumidor, pero en algunos casos generó un impacto fuerte sobre la producción local.
Poffo sostuvo que algunos sectores pudieron adaptarse bajando costos o tecnificándose para competir con productos importados, pero otros quedaron en una situación más vulnerable. “La apertura indiscriminada puede romper industrias nacionales que funcionaban bien y que tenían precios competitivos cuando se comparaban con el mundo”, advirtió.
En ese sentido, planteó que el problema aparece cuando las empresas locales pierden mercado de forma abrupta. “Si la industria nacional se rompe y después las importaciones suben los precios, ya no tenés una estructura productiva local que pueda equilibrar el mercado. Y ahí el que termina perjudicado es el consumidor”, explicó.
Reforma laboral y empleo
Respecto del vínculo entre la reforma laboral recientemente aprobada y la generación de empleo, Poffo sostuvo que las reformas estructurales pueden ser necesarias, pero advirtió que por sí solas no garantizan nuevas contrataciones.
“Podemos estar de acuerdo en algunos puntos y en otros no, pero lo cierto es que si no hay actividad económica que acompañe, no va a haber empresas que tomen gente”, aseguró.
En ese sentido, remarcó que hoy muchas industrias trabajan con niveles de producción bajos, lo que reduce la necesidad de ampliar planteles. “Para contratar personal tiene que haber trabajo detrás. Si la empresa no crece o no amplía su producción, no va a tomar empleados”, explicó.
Además, destacó que la lógica de contratación en la industria difiere de otros sectores, ya que implica procesos de capacitación prolongados. “La industria toma gente, la capacita y la prepara. No es un trabajo temporal de tres meses. Por eso los empresarios hacen un gran esfuerzo para mantener sus equipos incluso en momentos difíciles”, afirmó.
Finalmente, Poffo remarcó que la recuperación del empleo depende de una reactivación más amplia de la economía. “Si no hay trabajo, no hay gente que consuma. Y si no hay consumo, la industria no crece. Es un círculo que necesita retroalimentarse para que vuelva a generarse empleo genuino”, concluyó.


