El titular del STM todavía no convocó a elecciones y las facciones opositoras aseguran que el mandato del dirigente ya habría finalizado, de acuerdo al fin de las prórrogas otorgadas por el Ministerio de Trabajo. Autoconvocados hicieron una presentación formal para llamar a Asamblea Extraordinaria, pero del lado de Carranza no hay respuestas. Viernes definitorio para el futuro del sindicato.

Luego de haber pasado un 2021 a puras prórrogas -por la pandemia y las Legislativas-, parecía que el momento de votar en el Sindicato de Trabajadores Municipales había llegado. Avalado por los cronogramas nacionales, el secretario general del gremio local, Walter Carranza, estiró el llamado a elecciones hasta donde se le permitió; pero hoy sus rivales le manifiestan que esos plazos fueron superados y lo dejan en infracción.

Desde el grupo de Municipales Autoconvocados -agrupación que competirá con su lista- aseguran que ayer habría finalizado de manera oficial el mandato del dirigente sindical -tras la última prórroga otorgada por el Ministerio de Trabajo- aun sin haber realizado el llamado a elecciones.

Brotan las irregularidades en torno a este proceso, más aun si se tiene en cuenta que en la capital cordobesa, el SUOEM (Sindicato Unión Obreros y Empleados Municipales) convocó a elecciones en febrero y oficializó tres listas que competirán el próximo 30 de marzo.

La situación escaló hasta el punto en el que la agrupación opositora a Carranza se movilizó entre los afiliados para convocar a una Asamblea Extraordinaria, instancia en la que se intentaría terminar con la incertidumbre generada por el llamado a elecciones que todavía no llega y definir si el sindicalista ha incurrido en actuaciones que están por fuera de lo permitido por el estatuto del STM.

“Hicimos formal solicitud de Asamblea Extraordinaria ante nuestro Secretario General del Sindicato. Más de 100 afiliados y afiliadas así lo decidieron. Con más del 20% del padrón (cifra establecida por estatuto para este caso) queremos Asamblea, queremos documentación al día, queremos explicaciones sobre los créditos impagos, queremos ELECCIONES YA”, informó el grupo de Autoconvocados a través de sus redes sociales, ayer a última hora. Con el número de afiliados conseguido, el titular del gremio se vería obligado a convocar la asamblea antes del 20 de marzo.

A Carranza no solo lo corre el tiempo, sino que también es asediado por los planteos y denuncias provenientes del plantel de municipales. Como dejaron expresado en su escrito, los Autoconvocados esperan que el titular del STM responda por la situación de la entrega de créditos irregulares y por las deudas generadas por el gremio a nombre de afiliados.

Otra de las cuestiones pendientes tiene que ver con las negociaciones paritarias, las cuales deberían cerrarse en estos días. Tal vez, el retraso de la resolución de esta mesa paritaria sea el motivo por el cual Carranza ha decidido saltearse los plazos de su mandato.

A todas luces, el histórico titular del STM -quien acumula más de 20 años en el cargo- parece cercado por una situación que no puede seguir extendiéndose. Del lado del sindicato, no han surgido respuestas a las acusaciones antes mencionados, ni siquiera al pedido de Asamblea presentado con todos los requisitos necesarios para realizarlo de manera obligatoria.

“Es como hablarle a la pared. Ni el sindicato, ni el Ejecutivo, ni el Legislativo responden a nuestros planteos. Nos hemos cansado de enviar cartas documento, solicitando que muestre los balances y nos ponga al tanto de la situación del gremio”, expresó Jorgelina Fernández, referente del movimiento de Autoconvocados y una de las declaradas candidatas a competir por la titularidad del STM.

Este accionar no llega de sorpresa para los seguidores de la actividad de Carranza en el sindicato. Si bien le ha tocado ceder ante las presiones para «ponerse del lado de los trabajadores», como ocurrió durante el periodo de los masivos contratos cesanteados en el primer año de la gestión Llamosas, los años que le siguieron al último gran levantamiento del sindicato se caracterizaron por el silencio, el secretismo y un manejo unilateral de los reclamos del sector obrero, con negociaciones salariales selladas entre Carranza y la Municipalidad a puertas cerradas.

A la espera de una notificación oficial, ya sea del Ministerio de Trabajo, de la Municipalidad o del propio Carranza; lo que ocurra -o no ocurra- este viernes podría incrementar la tensión existente entre Carranza y sus representados.

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