Las entidades agropecuarias Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (CARBAP) y Federación Agraria Argentina (FAA) manifestaron su preocupación por la decisión del Gobierno nacional, a través del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA), de permitir que los productores ganaderos elijan libremente veterinarios privados para la vacunación contra la fiebre aftosa.

La medida introduce modificaciones en un sistema sanitario que lleva más de dos décadas de funcionamiento, basado en la articulación entre el Estado, fundaciones y entidades del sector agropecuario.

Desde CARBAP fueron especialmente críticos y señalaron que la decisión se tomó “sin ningún tipo de justificación técnica”, además de calificarla como “inconsulta” e “inoportuna”. La entidad advirtió que el cambio podría afectar uno de los pilares del sistema: la solidaridad entre productores, ya que hasta ahora todos abonaban un mismo costo por dosis dentro de cada fundación, independientemente del tamaño del rodeo.

También cuestionaron la falta de precisiones operativas:
No se establece quién será responsable de garantizar que la vacunación se realice en tiempo y forma, quién controlará su cumplimiento ni quién asegurará la cobertura en los establecimientos de menor escala”, remarcaron.

Por su parte, desde la Federación Agraria Argentina alertaron sobre el riesgo de desarticular un esquema sanitario que consideran exitoso:
La sanidad animal en la Argentina es un enorme capital construido con el esfuerzo de todos… es un sistema solidario que ha funcionado muy bien durante muchos años y que permitió sostener estándares reconocidos en el mundo”, sostuvieron.

En la misma línea, advirtieron que la medida podría debilitar la capacidad de control del Estado:
Se restringe el poder de contralor por parte del Senasa. En caso de una emergencia, los entes ya no tendrán la misma capacidad de generar anillos sanitarios y contenerla”.

Si bien las entidades coincidieron en la necesidad de reducir costos para los productores, remarcaron que el camino no es desregular el sistema, sino fortalecer los mecanismos de control y mejorar la eficiencia.

Finalmente, subrayaron que, en un contexto global cada vez más exigente en términos de sanidad y trazabilidad, mantener un sistema robusto es clave para sostener y ampliar los mercados de la ganadería argentina.

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