Fue un movimiento social que marcó una fuerte compatibilidad de intereses entre trabajadores del cordón industrial de la ciudad de Córdoba, sobre todo del sector automotriz, de Luz y Fuerza y de la Union Tranviarios Automotor-UTA con la dirigencia estudiantil de la Universidad Nacional de Córdoba.
Se cumplieron este lunes 54 años del Cordobazo, espectacular movimiento social que tuvo durante 72 horas en vilo a la ciudad capital provincial tras lo cual sobrevino la represión del Tercer Cuerpo de Ejército, que con el paso de las horas tomó el control de la ciudad.
El Cordobazo fue una protesta ante la quita de las libertades de toda índole por parte del gobierno de Juan Carlos Onganía. Sus principales protagonistas fueron los trabajadores y los estudiantes universitarios.
Los gremios Luz y Fuerza, con la figura de Agustín Tosco, Smata con Elpidio Torres a la cabeza y la UTA (Unión Tranviarios Automotor) con Atilio López fueron la base de las primeras manifestaciones a las que fueron uniéndose a medida que se llegaba de las periferias hacia el centro los estudiantes de la Universidad Nacional de Córdoba.
El Gobierno de Onganía había avanzado con todo tipo de tropelías sobre los derechos de los trabajadores y las universidades habían sido atropelladas en su autonomía tras la puñalada al sistema científico nacional en la Noche de los Bastones Largos, el 29 de julio de 1966 en la UBA, cuando un grupo de alumnos y docentes, muchos de ellos calificados investigadores, fueron apaleados y encarcelados por la dictadura.
Víctimas de aquella represión contra el sistema universitario dejaron el país y perdió la universidad pública, libre y gratuita a grandes pensadores que nunca pudieron recuperarse.
Carlos Azócar, abogado riocuartense que participó como dirigente estudiantil del Cordobazo, sostuvo en algunos de los tantos diálogos sobre este tema: “Las acciones consistían en cortar el tránsito, hacer pequeñas asambleas que iban creciendo y nos quedábamos esperando la aparición de la policía. Era tal el apoyo de la población que siempre había una puerta abierta para un estudiante u obrero que había ido a manifestar. Y como estaban abiertas las puertas veíamos por televisión lo que estábamos protagonizando nosotros mismos”.
Previo al Cordobazo se sucedieron rebeliones populares en Mendoza, en Tucumán, en Corrientes, en Rosario, en Cipolletti. Frente a estos antecedentes el Cordobazo fue planificado mediante una estrategia de varios puntos de encuentros de los militantes en la ciudad lo que tuvo como objetivo disgregar al máximo posible las fuerzas policiales que tras dos días de escaramuzas en Nueva Córdoba se vieron desbordados ante la fuerza del movimiento obrero estudiantil, lo cual obligó al gobierno provincial a echar mano al Ejército, que en las últimas horas del tercer día de “luchas” tomaba el control de la ciudad.
Sin embargo el objetivo del Cordobazo de echar por tierra con el gobierno de Onganía se había cumplido. El costo para las fuerzas populares fue muy caro, aunque no hay certezas, hubo más de 30 muertos y más de mil detenidos.
Al correr de los años y pese al repliegue eventual de la derecha en marzo de 1973, la represión de las fuerzas de seguridad y de grupos parapoliciales, como la triple AAA, fue creciendo y así fue asesinado brutalmente en Buenos Aires el 16 de septiembre de 1974 Atilio López y casi un año después el 6 de septiembre es sepultado en el cementerio San Jerónimo de Córdoba, en medio de incidentes entre militantes y la policía, el dirigente luz y fuercista Agustín Tosco.
Tosco había nacido en Coronel Moldes. Fue un representante de la corriente del gremialista antiburocrático y con gran apego a las bases. Postulaban el conflicto de clases contra la idea de la alianza de clases, que propiciaba el gremialismo ortodoxo, fuertemente vinculado a la rama gremial del Partido Justicialista.
Tosco entró en la clandestinidad tras que el gobierno de María Estela Martínez (Isabel) decidiera intervenir el gremio de Luz y Fuerza de Córdoba. Una grave afección de salud lo perseguía y le cobraría la vida al no poder acceder a los cuidados necesarios. Sus restos fueron velados en el Club Redes Cordobeses.
Oscar Álvarez, trabajador de EPEC, protagonista del Cordobazo, que alguna vez pasó por la UNRC para dar una charla dijo sobre la figura de Agustín Tosco: “Quiero rescatar la humildad, la honestidad y la consecuencia con sus principios. Tenía una casa propia que le había dado el Plan Eva Perón. Vivía en contra de los opresores y los poderosos. Además era una época donde había una gran consciencia de la que era la lucha política. Hoy el neoliberalismo, tuvo la habilidad de diluir aquel sentido de la lucha de la clase de trabajadora”,
Expresó: “Junto al compañeros Tosco hubo otros destacados gremialistas de Luz y Fuerza, de ellos tenemos 5 desaparecidos, en tanto otros tantos que cayeron en las luchas que siguieron el Cordobazo. Tosco fundó en el sindicato una claridad que nos permitió enfrentar con bastante éxito todas las luchas que ocurrieron con posterioridad. Por ejemplo, impedimos la privatización de EPEC”.
En el libro publicado por UniRio Editora, El gringo que venía de más allá (2021) se destaca la frase de Agustín Tosco: “Qué el pueblo puede ser movilizado, si no está en la lucha, si no está en la calle, si no está el estudiantado que levanta como siempre con dinamismo y fervor las banderas de reivindicación social, esas banderas de la dignidad nacional que en reiteradas oportunidades hemos levantado nosotros en Córdoba”. Extracto de la conferencia ofrecida por Agustín Tosco en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la UNC. Octubre de 1973 (Pág. 218).
Fuente: Prensa UNRC