El cuerpo legislativo local expresó su preocupación por las consecuencias del recorte, señalando la pérdida de ingresos para cientos de familias y la falta de alternativas concretas de inserción laboral.
En el marco de la sesión N° 79 del Concejo Deliberante de Río Cuarto, se aprobó por unanimidad un proyecto que manifiesta el rechazo a la decisión del Gobierno nacional de cerrar el programa “Volver al Trabajo”, una medida que generó preocupación transversal entre los distintos bloques políticos.

La iniciativa fue impulsada por la concejala Marisa Cariddi, del bloque La Fuerza del Imperio del Sur, y contó con el acompañamiento de representantes de distintos espacios políticos, en una votación que reflejó consenso institucional frente al impacto social de la medida.

Durante la sesión, organizaciones sociales, referentes territoriales y trabajadores de la economía popular expusieron la situación que atraviesan y advirtieron sobre las consecuencias directas del recorte. En ese contexto, Cariddi fue contundente al fundamentar el proyecto: “La eliminación del programa implica la pérdida de un ingreso mensual cercano a los 78.000 pesos para aproximadamente 900.000 personas en todo el país. Este ingreso, aunque insuficiente, resulta fundamental para garantizar condiciones mínimas de subsistencia”.

La edil también puso el foco en el impacto local: «En Río Cuarto esta medida afecta a alrededor de 500 personas que desarrollan tareas esenciales en sus comunidades: comedores, merenderos, cooperativas, reciclado, producción textil y agricultura familiar”.

Y profundizó su crítica durante el debate en el recinto: “Son 78.000 pesos que no mueven el amperímetro del gasto público, pero sí para las familias es un medicamento, un alimento, un útil escolar. Es indispensable”.

Cruce político

Pese a la votación unánime, el debate dejó en evidencia diferencias de fondo. El concejal Pablo Benítez, del Frente Cívico dentro del bloque Primero Río Cuarto, acompañó la iniciativa pero defendió el rumbo económico del Gobierno nacional: “Vamos a acompañar la iniciativa porque nos ponemos en la piel de quienes se sienten perjudicados. Pero también hay que decir que el Gobierno está trabajando para que los beneficios vayan directamente al beneficiario, sin intermediarios”.

En esa línea, sostuvo: “Para las familias más humildes hay que combatir el mayor cáncer de la Argentina, que es la inflación, el impuesto más regresivo que afecta a los que menos tienen”.

Las declaraciones generaron una respuesta inmediata de Cariddi, quien cuestionó la falta de alternativas reales y de empatía con los sectores afectados: “Hablan de inserción laboral cuando no se generan puestos de trabajo, cuando se cierran comercios, industrias y pymes. ¿De qué están hablando?”, cuestionó.

«Aquí en Río Cuarto, vuelvo a decirlo, no existe la Agencia Territorial para tramitar ningún tipo de requisito de este plan», retrucó Cariddi y agregó: «Muchas otras familias tienen que revolver la basura, de qué hablan?», interpeló en una clara alución a Benítez.

Posicionamientos y tensiones internas

Desde el oficialismo local, las concejalas Marilina Gadpen y Milagros Obregón, junto al edil Ignacio Biga, expresaron un firme rechazo a la medida nacional y defendieron el rol del Estado en políticas de inclusión y empleo.

Por su parte, el concejal Gabriel Abrile —recientemente incorporado a La Libertad Avanza en Córdoba— se ofreció como intermediario: “Me pongo a disposición para ser nexo con el Gobierno nacional y tratar de canalizar soluciones para las familias afectadas”.

En tanto, la concejala Antonella Nalli también tomó distancia de la medida y apeló a la sensibilidad social: “Es importante que en este momento del país podamos ser empáticos con la gente. Nos quieren contagiar la crueldad”.

Un consenso con matices

El tratamiento del proyecto dejó un doble escenario: por un lado, el rechazo unánime al cierre del programa “Volver al Trabajo” y la preocupación compartida por su impacto social; por otro, las diferencias sobre el diagnóstico económico y las políticas necesarias para enfrentar la crisis.

En ese cruce, el Concejo volvió a reflejar una tensión que trasciende lo local: la disputa entre ajuste y contención, en un contexto donde, según se repitió en el recinto, “el trabajo ya no alcanza y el Estado se vuelve indispensable para sostener lo básico”.

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