Sonia Ocampo, coordinadora de este espacio de contención y alfabetización, advirtió que no pueden sostener la misma asistencia que años anteriores y deben brindar menos talleres por la reducción de la ayuda del Municipio. Cuestionó que este contexto donde crece la demanda social en el barrio, el Gobierno local recorta los aportes.
El Centro Cultural Santiago Maldonado, ubicado en barrio Alberdi de Río Cuarto, atraviesa un escenario complejo en 2026 tras la reducción de insumos básicos para su funcionamiento. Según explicó su coordinadora, Sonia Ocampo, el recorte en la entrega de leche por parte del Municipio obligó a limitar la cantidad de chicos que asisten a merendar y reducir los talleres que se dictan semanalmente.
“Nos redujeron a la mitad la leche que recibíamos para la merienda. Ya era poco, y ahora tuvimos que achicar la cantidad de chicos y actividades para poder sostener lo que hacemos”, indicó Ocampo en diálogo con CBAHOY.
Menos talleres y menor alcance
Hasta el año pasado, el espacio comunitario trabajaba con entre 40 y 45 chicos en distintos talleres. Actualmente, ese número se redujo a entre 20 y 25. También hubo una fuerte caída en la oferta de actividades: de unas 15 propuestas semanales, hoy se sostienen apenas cinco.
“El límite lo tuvimos que poner en los talleres. En el apoyo escolar y la alfabetización no restringimos, porque son fundamentales”, explicó la coordinadora.
La merma de recursos impacta directamente en el funcionamiento cotidiano del espacio, que además debe afrontar costos de materiales. Para sostener los talleres, recurren a estrategias como el reciclado, Mercado de Pulgas (venta de ropa usada donada, alimentos, artículos escolares, calzados, etc., que permite reducir gastos y mantener las actividades.
Aumento de la demanda social en el barrio
La situación del centro cultural contrasta con una creciente demanda en barrio Alberdi. Según Ocampo, el contexto social se agravó en el último año, con más familias que no logran cubrir necesidades básicas. “No hay trabajo y se nota. Antes se veía gente vendiendo en la calle, hoy ya no. Hay mucha gente que viene a pedir ayuda directamente”, señaló.
Además, remarcó problemáticas emergentes en la comunidad: dificultades alimentarias, jóvenes que dependen del comedor escolar y un aumento de las adicciones, especialmente vinculadas al uso excesivo del celular.
“Las familias nos plantean que los chicos dejan la escuela, no quieren comer y pasan todo el día con el celular. Es muy preocupante porque afecta también el aprendizaje: hay chicos en secundaria que no saben leer ni escribir bien”, advirtió.
Estrategias para sostener el espacio
Ante la falta de financiamiento, el centro cultural se sostiene principalmente con el trabajo comunitario. Cada 15 días organizan una feria con donaciones de ropa, calzado y otros productos, cuyos ingresos se destinan al funcionamiento del lugar.
También retomaron actividades como la venta de empanadas y pastelitos, una práctica que no realizaban desde hacía años. “La Feria hoy también es una herramienta para las familias. Mucha gente está en la misma situación y sale a feriar para generar ingresos”, explicó Ocampo.
Proyectos en marcha y convocatoria solidaria
A pesar del contexto, el espacio continúa con proyectos a futuro. Entre ellos, la construcción de un salón para ampliar las actividades, especialmente aquellas vinculadas al deporte y la recreación, como zumba, yoga o hip hop. “El objetivo es contener a los chicos y adolescentes, ofrecerles alternativas y volver a acercarlos a la escuela”, señaló.
Desde el centro cultural también convocan a vecinos y vecinas a colaborar con donaciones o como voluntarios. El espacio funciona en Fray Cardarelli 270, en barrio Alberdi de Río Cuarto o ponerse en contacto al 358 4360248.
“Siempre hace falta una mano. En estos tiempos es fundamental sostener estos espacios comunitarios”, concluyó Ocampo.


