La desmotivación laboral crece en Argentina y redefine las expectativas en el mundo del trabajo. Según un relevamiento de la plataforma de empleo InfoJobs, el 83% de los trabajadores jóvenes afirma haber experimentado desinterés o aburrimiento en su empleo, mientras que seis de cada 10 ya no aspiran a ascender profesionalmente.

El dato refleja un cambio profundo en la relación con el trabajo, donde el crecimiento jerárquico pierde peso frente a otras prioridades como el bienestar personal y el equilibrio entre vida laboral y privada.

El informe indica que el 19% de los empleados directamente no quiere asumir más responsabilidades, mientras que un 38% no tiene interés en promocionar ni en recibir reconocimiento dentro de la empresa.

Una de las claves está en el aspecto económico. “El aumento salarial que acompaña esa promoción tampoco está cubriendo las expectativas”, explicó Mónica Pérez Callejo, directora de Estudios de una consultora de recursos humanos.

Según detalló, los incrementos salariales en ascensos resultan insuficientes frente al costo de vida, especialmente en niveles intermedios y altos.

El salario ya no alcanza

De acuerdo a estudios de consultoras como Michael Page, el aumento promedio por ascenso ronda el 8,7%, un porcentaje considerado bajo frente a la inflación.

En esa línea, especialistas recomiendan subas de al menos el 10% y hasta el 20% en cambios de rol con mayor responsabilidad, para que resulten atractivos.

El deterioro del poder adquisitivo aparece como un factor determinante en la decisión de no avanzar en la carrera profesional.

El bienestar gana protagonismo

El cambio de prioridades también se refleja en otras encuestas. Un estudio de la consultora Adecco señala que el 73% de los jóvenes prioriza el bienestar personal, la flexibilidad y el tiempo libre por sobre el ascenso laboral.

Además, el 55% de los trabajadores estaría dispuesto a rechazar una promoción si afecta su calidad de vida.

“El concepto de éxito profesional se ha reconfigurado. Hoy no se admite que un empleo perjudique la vida personal”, sostuvo Pérez Callejo.

Nuevas tensiones en el mundo laboral

Esta transformación genera tensiones en muchas organizaciones. Mientras estructuras tradicionales siguen asociando compromiso con presencialidad y jerarquía, las nuevas generaciones priorizan modelos flexibles y autónomos.

En ese sentido, el 65% de los trabajadores evita empleos con esquemas rígidos o presencialidad obligatoria.

El fenómeno impacta en la productividad y obliga a las empresas a replantear sus estrategias de retención de talento, especialmente frente al avance de la llamada Generación Z en el mercado laboral.

Un cambio que llegó para quedarse

Los especialistas coinciden en que esta tendencia no es coyuntural. La desmotivación, combinada con nuevas expectativas laborales, marca un cambio estructural en el mundo del trabajo.

En un contexto económico complejo, el salario sigue siendo un factor clave, pero ya no es el único: el equilibrio personal y las condiciones laborales pasan a ocupar un lugar central en las decisiones de los trabajadores, también en ciudades del interior como Río Cuarto y el sur de Córdoba.

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