Se trata de una unidad única en el país dedicada al estudio de vinchucas, fundamental para la investigación sobre el Chagas y otras enfermedades.

La Mesa Federal de Ciencia y Tecnología denunció que el Ministerio de Salud de la Nación avanzó en el desmantelamiento de áreas estratégicas del sistema científico-sanitario, tras la publicación del decreto 192/26.

La medida dispone el cierre y fusión de organismos dependientes de la ANLIS-Malbrán, entre ellos el Centro Nacional de Diagnóstico e Investigación en Endemo-epidemias (CeNDIE), el Centro Nacional de Control de Calidad y el Centro Nacional de Nutrición.

Según advirtieron desde el sector, estas decisiones se implementan sin transferencia de recursos ni de capacidades operativas, lo que en la práctica implica la discontinuidad de programas clave.

Impacto en Córdoba

Uno de los puntos más sensibles del recorte se ubica en el valle de Punilla, donde funcionaba la Unidad Operativa de Vectores (UNOVE), dependiente del CeNDIE.

Se trata de la única unidad en el país especializada en el mantenimiento de colonias de vinchucas, esenciales para investigaciones científicas en todo el territorio nacional.

El espacio cuenta con uno de los insectarios con mayor biodiversidad de triatominos de América Latina, con alta variabilidad genética y colonias de las principales especies que transmiten la enfermedad de Chagas.

Riesgo para la investigación y el control sanitario

Además de proveer material biológico para estudios, la unidad era referente nacional en el monitoreo de la resistencia a insecticidas en poblaciones de vinchucas, una herramienta clave para diseñar estrategias de control.

También desarrollaba capacitaciones técnicas en todo el país sobre manejo integrado de vectores, dirigidas a equipos de salud de Nación y de 19 provincias.

Sin embargo, tras despidos y recortes presupuestarios, el centro se encuentra actualmente sin funcionamiento efectivo y sin personal asignado para su mantenimiento.

Críticas al decreto

Desde la Mesa Federal de Ciencia y Tecnología cuestionaron que, aunque el decreto plantea una reorganización institucional, en la práctica implica el desmantelamiento de capacidades instaladas.

“Los programas y funciones vigentes quedan discontinuados y huérfanos”, señalaron, advirtiendo sobre el impacto que estas medidas pueden tener en la investigación científica y en la respuesta frente a enfermedades endémicas como el dengue, la leishmaniasis y la fiebre amarilla.

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