De acuerdo con el análisis, los préstamos en pesos dejaron de crecer en términos reales desde mediados de 2025. Si bien continúan registrándose subas nominales, estas no logran superar el ritmo de la inflación, lo que implica una caída o estancamiento del financiamiento disponible.
En marzo de 2026, el total de créditos en pesos evidenció una baja real del 0,6%. El detalle muestra retrocesos del 0,9% en el crédito comercial, del 0,4% en préstamos personales y del 2,9% en prendarios. En tanto, las tarjetas de crédito apenas registraron una suba del 0,2%, considerada marginal.
“El panorama muestra un estancamiento del préstamo en pesos al sector privado”, explicó Barbero, en base a datos oficiales.
El freno en el crédito también está vinculado a un cambio en la política de los bancos. Según el especialista, las entidades endurecieron las condiciones de acceso, elevando los requisitos de aprobación y los niveles de scoring.
Este escenario impacta especialmente en sectores con ingresos informales o inestables, que encuentran mayores dificultades para acceder a financiamiento o refinanciar deudas existentes.
Barbero señaló que estos movimientos suelen intensificarse en contextos de incertidumbre política o económica, donde las entidades adoptan una postura más conservadora.
Aumenta la mora y se enfría el consumo
Otro dato relevante es el crecimiento de la mora en los últimos meses. El economista explicó que este fenómeno está vinculado al fuerte ciclo de expansión crediticia previo, seguido por un ajuste en las condiciones.
Entre marzo de 2024 y mediados de 2025, los préstamos personales y el financiamiento con tarjetas habían crecido cerca de un 130% en términos reales. Sin embargo, esa tendencia se revirtió y comenzó a reflejarse en mayores niveles de incumplimiento.
El impacto también se traslada al consumo, especialmente en operaciones financiadas con tarjeta, que ven limitadas sus posibilidades ante la menor disponibilidad de crédito.
El crédito hipotecario, la excepción
En este contexto, el único segmento que mantiene crecimiento sostenido es el hipotecario. Según el informe, este tipo de financiamiento presenta variaciones reales positivas desde hace más de un año y medio.
No obstante, el especialista advirtió que el problema estructural del crédito en Argentina persiste: los plazos son cortos y la capacidad de endeudamiento de las personas es limitada.
“Un individuo puede endeudarse dos o tres veces su ingreso, lo que no alcanza para acceder a bienes como una vivienda o un auto”, explicó.
Limitaciones estructurales del sistema
Finalmente, Barbero remarcó que factores como las altas tasas de interés, la carga impositiva y la falta de financiamiento a largo plazo siguen condicionando el desarrollo del crédito en el país.
En ese marco, también llamó a analizar con cautela el crecimiento de los créditos ajustados por inflación, al considerar que pueden implicar riesgos en el corto plazo si las cuotas evolucionan por encima de los ingresos.


