El Gobierno provincial analiza una nueva oferta salarial mientras crecen las chances de dictar la conciliación obligatoria para evitar una medida de fuerza de 72 horas.

El gobernador de Córdoba, Martín Llaryora, evalúa solicitar la conciliación obligatoria en el marco del conflicto con la UEPC, con el objetivo de desactivar el paro de 72 horas previsto para esta semana.

La medida se analiza en paralelo al diseño de una nueva propuesta salarial, que sería la cuarta desde el inicio de una negociación que lleva casi dos meses sin acuerdo. El Ejecutivo provincial busca reformular su oferta en un contexto de tensión creciente con el sector docente.

Entre las alternativas en estudio, aparece un cambio en el esquema de aumentos. Hasta ahora, las propuestas oficiales estuvieron basadas en incrementos atados a la inflación y aplicados de manera uniforme. Sin embargo, la nueva estrategia podría incluir subas diferenciadas según la categoría docente, con especial foco en los maestros frente al aula.

En las reuniones que encabeza el mandatario participan funcionarios clave del gabinete, entre ellos el secretario General de la Gobernación, David Consalvi, y el ministro de Educación, Horacio Ferreyra. También intervienen áreas económicas para evaluar el impacto fiscal de una eventual mejora en la propuesta.

Desde el oficialismo reconocen la legitimidad del reclamo docente, pero advierten sobre las limitaciones presupuestarias en un contexto de caída de ingresos. En ese marco, la conciliación obligatoria aparece como una herramienta para ganar tiempo y evitar nuevas medidas de fuerza mientras se redefine la oferta.

El gremio docente ya confirmó un paro de 72 horas para miércoles, jueves y viernes, que incluirá movilizaciones en la ciudad de Córdoba. Desde la conducción sindical señalan que no hay margen para suspender la protesta sin una consulta previa a las bases.

Ante este escenario, la definición final quedará en manos del gobernador, quien deberá resolver en las próximas horas si avanza con el pedido de conciliación para intentar encauzar el conflicto y frenar la escalada de tensión en el ámbito educativo.

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