El oficialismo nacional logró apoyo de una decena de legisladores por Córdoba, mientras que el resto del arco provincial se inclinó por el rechazo. El resultado expuso la fragmentación política en la provincia.

La aprobación de la reforma a la Ley de Glaciares en la Cámara de Diputados de la Nación Argentina dejó en evidencia un mapa dividido entre los representantes de Córdoba, con posturas contrapuestas frente a uno de los proyectos más controvertidos del oficialismo.

Dentro de los 137 votos afirmativos, una decena correspondió a diputados cordobeses alineados con La Libertad Avanza y sus aliados. Tal como se preveía, los nueve representantes del espacio libertario acompañaron sin fisuras la iniciativa: Belén Avico, Gabriel Bornoroni, Enrique Llunch, Marcos Patiño Brizuela, Laura Rodríguez Machado, Luis Picat, María Celeste Ponce, Gonzalo Roca y Laura Soldano.

A ese grupo se sumó también Alejandra Torres, representante de Provincias Unidas, quien votó en el mismo sentido.

En contraposición, el resto de los diputados vinculados al denominado “cordobesismo” votó en contra de la reforma. Entre ellos se ubicaron Carlos Gutiérrez, Juan Schiaretti, Juan Brugge y Carolina Basualdo, entre otros.

También rechazaron el proyecto Natalia de la Sota y Gabriela Estévez, en línea con el posicionamiento de sectores opositores que cuestionaron el impacto ambiental de la iniciativa.

En tanto, el diputado Ignacio García Aresca no estuvo presente al momento de la votación.

A nivel general, la sesión registró tres abstenciones, correspondientes a legisladores de otras provincias, en un debate que culminó con 137 votos a favor, 111 en contra y tres abstenciones.

El resultado representó un triunfo legislativo para el Gobierno nacional, que logró articular apoyos clave en un escenario fragmentado. En el caso cordobés, la votación volvió a mostrar diferencias internas entre los representantes provinciales frente a una agenda nacional que combina desarrollo productivo y regulación ambiental.

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