Un informe elaborado por el CECIS encendió las alarmas en Río Cuarto: el precio de los combustibles registró un aumento acumulado del 32,6% entre septiembre de 2025 y marzo de 2026, con un fuerte impacto en el costo de vida y la actividad económica local.

Según el relevamiento, la nafta súper —utilizada como referencia por su alto nivel de consumo— pasó de $1.517 a $2.012 por litro en ese período. La suba no fue uniforme: mientras entre octubre y febrero los incrementos rondaron el 4% mensual, marzo marcó un quiebre con un salto del 7,6%.

El informe describe dos etapas claras. Por un lado, un “goteo” inflacionario sostenido durante varios meses, vinculado al ajuste del tipo de cambio y la inflación. Por otro, un “shock” en marzo, explicado principalmente por la suba del precio internacional del petróleo.

En este contexto, el valor del barril Brent superó los 100 dólares, presionando a las petroleras —entre ellas YPF— a trasladar costos al surtidor, especialmente en un país que aún depende parcialmente de la importación de combustibles refinados.

Impuestos y contexto internacional

El análisis también destaca el peso de los factores internos. Durante el último trimestre de 2025, el aumento estuvo impulsado por la actualización del Impuesto a los Combustibles Líquidos. En tanto, en el primer trimestre de 2026 se sumó la presión del contexto internacional y la búsqueda de equiparar precios locales con los valores globales.

Este proceso, conocido como “paridad de exportación”, apunta a garantizar inversiones en el sector energético y evitar problemas de abastecimiento.

Diferencias entre combustibles

El informe revela además que no todos los combustibles aumentaron al mismo ritmo:

  • Nafta Súper: +32,6%
  • Infinia (premium): +33,3%
  • Diesel 500: +24,5%
  • Infinia Diesel: +18,3%

La brecha entre la nafta súper y la premium se amplió al 16%, lo que generó una migración de consumidores hacia opciones más económicas.

En paralelo, el gasoil tuvo aumentos más moderados, en un intento por no afectar de lleno al sector productivo en plena cosecha gruesa.

Río Cuarto, más caro que Buenos Aires

Otro dato relevante es que los precios en la ciudad se ubican entre un 3% y un 5% por encima de la Ciudad de Buenos Aires, debido a los costos logísticos y de transporte.

El efecto cascada

El CECIS advierte que el impacto del combustible va mucho más allá del surtidor. Se trata de un insumo clave que repercute en toda la cadena económica:

  • El combustible representa cerca del 40% del costo operativo del transporte de carga.
  • Cada aumento se traslada rápidamente a los fletes.
  • Los precios en góndola suben entre un 1,5% y un 2,5% por cada 10% de incremento en combustibles.

En una ciudad con fuerte perfil agroindustrial como Río Cuarto, el encarecimiento del gasoil también eleva los costos de siembra y cosecha, afectando la rentabilidad del sector y presionando sobre los precios de los alimentos.

Un termómetro de la economía

El informe concluye que el combustible se consolida como uno de los principales “impuestos invisibles” de la economía. Su evolución no solo refleja tensiones macroeconómicas, sino que además anticipa aumentos en otros rubros clave.

En este escenario, el comportamiento de los precios en los surtidores seguirá siendo un indicador clave para entender la dinámica económica local en los próximos meses.

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