Un estudio de la Fundación Pensar, basado en datos de la consultora Moiguer, sostiene que la mitad de la población pertenece a la clase baja y que la concentración de la riqueza se profundiza.
La estructura social de Argentina atraviesa un proceso de transformación marcado por el debilitamiento de la clase media y una mayor concentración de los ingresos. Así lo sostiene un informe de la Fundación Pensar, elaborado a partir de estudios de la consultora Moiguer, que describe una sociedad cada vez más fragmentada según el nivel de ingresos y las posibilidades de consumo.
El trabajo señala que, pese a la desaceleración de la inflación y a la recuperación de algunos sectores de la economía, los beneficios del actual escenario no alcanzan de la misma manera a toda la población. Mientras algunos grupos lograron mejorar su situación patrimonial, otros continúan perdiendo poder adquisitivo y enfrentan mayores dificultades para sostener su nivel de vida.
La nueva composición de la clase media en Argentina
Según el relevamiento, el 50% de la población integra la clase baja, el 44% pertenece a la clase media y apenas el 6% forma parte de la clase alta.
El informe también indica que ese reducido grupo de mayores ingresos concentra el 34% de la riqueza generada en el país. Además, sostiene que sus ingresos crecieron medidos en dólares y que una parte importante de su consumo se realiza fuera del mercado argentino.
Entre otros indicadores, el estudio señala que el 42% de los hogares de mayores ingresos compró dólares durante el último mes y que los depósitos privados en moneda estadounidense superan los 40.000 millones de dólares.
Uno de los cambios más relevantes identificados por los investigadores es la fragmentación de la clase media. El documento diferencia entre una clase media alta, con capacidad de sostener parte de sus hábitos de consumo aunque con ingresos inferiores a los de 2023, y una clase media baja, más afectada por el aumento de los costos fijos y el endeudamiento.
Los sectores con mayores dificultades económicas
De acuerdo con el informe, las familias de menores ingresos continúan enfrentando serias dificultades para cubrir los gastos básicos. El aumento del precio de los alimentos y la situación del mercado laboral aparecen entre las principales preocupaciones.
Datos de CasaTres, citados en el estudio, indican que los hogares de clase baja destinan cerca del 30% de sus gastos a alimentos, siete puntos porcentuales más que el promedio de los demás sectores sociales.
La encuesta también refleja un deterioro de las expectativas entre los sectores de menores ingresos. El 73% afirma que el salario no alcanza para cubrir los gastos mensuales, mientras que el 49% reconoce haber reducido consumos habituales y el 47% manifiesta temor a perder el empleo. Además, solo el 17% considera que la situación económica ya comenzó a mejorar.
Cuatro perfiles sociales frente al escenario económico
La Fundación Pensar divide el actual escenario social en cuatro grandes grupos. El primero corresponde a los «ganadores tempranos», integrado por personas con patrimonio, ahorro en dólares, propiedades o vinculadas a sectores económicos que crecieron en los últimos meses.
El segundo grupo está conformado por los «esperadores», principalmente trabajadores formales y jóvenes que mantienen expectativas positivas respecto de una mejora futura de la economía.
En tercer lugar aparecen los «ajustados», compuesto por una parte importante de la clase media baja que perdió capacidad de consumo, aunque aún no cayó en la pobreza.
Finalmente, el informe ubica entre los «perdedores directos» a jubilados con haberes mínimos, trabajadores informales, empleados públicos, hogares pobres con niños y familias cuya economía depende principalmente del consumo interno.
El documento concluye que la economía argentina muestra impactos cada vez más diferentes según el nivel de ingresos, configurando una estructura social más desigual y con una clase media que pierde el protagonismo histórico que caracterizó al país durante décadas.


