El ingeniero Aldo Rudy presentó ante la Comisión Directiva de la Sociedad Rural de Río Cuarto el proyecto del dique Tinkunaco, una iniciativa que impulsa desde hace años y que plantea regular las crecidas del río Cuarto, generar una fuente de agua potable por gravedad y abrir nuevas posibilidades de desarrollo para la región.
Durante el encuentro, Rudy expuso las principales características de la obra y entregó documentación técnica para que la entidad pueda analizar la propuesta. El planteo apunta además a promover la participación de instituciones de la región en el estudio y eventual impulso del proyecto.
Según explicó el profesional, la iniciativa fue analizada y perfeccionada con la participación de más de 40 profesionales de la ingeniería. La presentación ante la Rural constituye así una nueva instancia para recuperar el proyecto dentro de la agenda pública regional.
Dónde estaría ubicado el dique Tinkunaco
El emplazamiento previsto se encuentra aproximadamente a 50 kilómetros de Río Cuarto, pocos metros después de la confluencia de los ríos Las Cañitas y Piedras Blancas, donde se forma el río Cuarto.
El nombre Tinkunaco hace referencia precisamente a ese punto de encuentro de los cursos de agua. El proyecto contempla una cuenca de aproximadamente 635 kilómetros cuadrados y un lago de unas 1.600 hectáreas, ubicado a alrededor de 600 metros sobre el nivel del mar.
Uno de los principales objetivos planteados por Rudy es regular las crecidas del río Cuarto y reducir el riesgo de inundaciones en la ciudad. Durante la exposición, el ingeniero mencionó como antecedente la inundación de 1943 y planteó los posibles efectos de precipitaciones de gran magnitud sobre la cuenca.
Las referencias históricas y estimaciones presentadas forman parte de la documentación técnica del proyecto. Su alcance, factibilidad y eventuales impactos deberán ser evaluados mediante los estudios correspondientes.
Agua potable por gravedad
Otro de los ejes centrales de la propuesta es el abastecimiento de agua potable para Río Cuarto y otras localidades de la región.
Rudy señaló que actualmente la ciudad depende de numerosas bombas para extraer agua del acuífero y planteó interrogantes sobre la sustentabilidad de ese esquema frente al crecimiento urbano. También hizo referencia a cuestiones relacionadas con la calidad del recurso en determinados sectores.
El proyecto contempla un acueducto que utilizaría la diferencia de altura entre el futuro embalse y Río Cuarto para transportar el agua por gravedad. Según la documentación presentada, el embalse estaría ubicado a unos 600 metros sobre el nivel del mar, mientras que la ciudad se encuentra aproximadamente a 425 metros.
De acuerdo con la estimación expuesta por el ingeniero, el volumen disponible podría permitir abastecer a una población cercana a los 500.000 habitantes y extender el servicio hacia otras localidades. Estas cifras forman parte del planteo presentado y deberán ser analizadas técnicamente.
Tratamiento de efluentes, forestación y energía
La iniciativa también incorpora proyectos complementarios vinculados con el tratamiento de efluentes, la forestación y la generación de energía.
Uno de los planteos consiste en avanzar en el tratamiento de los efluentes de Río Cuarto mediante un sistema de lagunaje, con la posibilidad de recuperar el agua para utilizarla posteriormente en el riego de un bosque comunal.
Rudy mencionó una superficie forestal estimada en unas 1.500 hectáreas. Según la propuesta, la producción podría abastecer un aserradero y generar materia prima para distintos usos.
También se planteó el aprovechamiento de residuos de madera para producir energía mediante una instalación cuya potencia podría ubicarse, según las alternativas expuestas, entre 40 y 120 kVA. Se trata de componentes contemplados dentro de la propuesta y no de obras actualmente aprobadas o en ejecución.
Tierras involucradas y escala de la obra
Durante la reunión también se abordaron las características constructivas del proyecto y las tierras que podrían quedar comprendidas por el futuro embalse.
El ingeniero estimó que alrededor de 600 hectáreas de terrenos particulares quedarían involucradas por el lago proyectado. La concreción de una obra de esas características requeriría resolver los procesos de adquisición o expropiación correspondientes.
Otro de los desafíos mencionados fue la profundidad de la roca sobre la cual debería asentarse parte de la estructura. Por la escala del proyecto, Rudy planteó además que su ejecución podría requerir una licitación internacional.
El profesional recordó que en el pasado hubo una convocatoria vinculada con la iniciativa que quedó desierta.
Turismo y desarrollo regional
El proyecto del dique Tinkunaco también contempla posibles usos vinculados con el turismo y la recreación.
Rudy recordó un trabajo realizado junto a su equipo en 1982 que proponía transformar las riberas del río Cuarto, una vez reguladas las crecidas, en un parque de aproximadamente 50 kilómetros, con balnearios y espacios forestados.
En esa línea, señaló el potencial recreativo y turístico que podrían adquirir las márgenes del río y el futuro lago, además de posibles mejoras en la conectividad y los accesos a establecimientos de la zona.
La propuesta plantea así una intervención de gran escala que combina regulación hídrica, abastecimiento de agua, tratamiento de efluentes, forestación, generación energética y posibles desarrollos turísticos. La viabilidad de cada uno de estos componentes deberá determinarse mediante estudios técnicos, ambientales, económicos y jurídicos.
La Rural analizará la documentación
Al finalizar la exposición, Aldo Rudy dejó a disposición de la Sociedad Rural de Río Cuarto resúmenes y documentación técnica para que la Comisión Directiva pueda estudiar el proyecto.
El ingeniero planteó además la posibilidad de que la entidad y otras instituciones de la región acompañen el análisis y contribuyan a instalar nuevamente la iniciativa en la agenda pública.
Por el momento, la presentación ante la Rural constituye una instancia de conocimiento y análisis institucional. No implica la aprobación de la obra ni el inicio de un proceso de ejecución.
La documentación entregada será evaluada por la entidad para determinar los alcances del proyecto y la posibilidad de un eventual acompañamiento institucional.
