Con un clima ideal y un Anfiteatro colmado, el Festival de Doma y Folklore tuvo una jornada marcada por el despliegue artístico, la fuerza de la tradición y la sorpresa de Abel Pintos junto a Los Nocheros.
Bajo un cielo encendido por los últimos colores del atardecer y con condiciones climáticas más favorables, comenzó la tercera noche del Festival de Doma y Folklore de Jesús María, que volvió a combinar espectáculo, identidad y una fuerte conexión con el público. El tradicional sonido del clarín marcó el inicio formal de una velada que tuvo momentos de alto impacto artístico y emocional.
Tras una impactante presentación audiovisual con juegos de luces, el Ballet Coraje de Tradiciones, integrado por 22 bailarines y dirigido por Ana Mazzi, con la coordinación del profesor Darío Jiménez, recreó el Himno del Festival, uno de los instantes más simbólicos de cada jornada. Luego llegó el saludo de los maestros de ceremonia, Alejandro Bustos y Érica Pereyra, que dieron paso a la música.
El encargado de abrir la grilla artística fue Mati Rojas, hijo de Jorge Rojas, quien propuso un repertorio de perfil más contemporáneo, con influencias de balada, reggae y sonidos urbanos. Con frescura y carisma, el joven artista dejó en claro su identidad propia, aun reconociendo la raíz musical que lo une a su familia.
Más tarde fue el turno de Sant 2, el dúo integrado por los primos Federico e Iñaki Santamarina. Con un repertorio bien festivalero, agradecieron la posibilidad de presentarse en un escenario que, según expresaron, en su infancia parecía un sueño lejano. Por su participación en la edición aniversario, recibieron un reconocimiento especial por parte de la organización.
Luego del pase al animador Néstor Ramello junto al payador clásico Néstor Membriani, se dio lugar a la doma, uno de los pilares históricos del festival, antes de que regresara la música con uno de los momentos más celebrados de la noche.
Los Trajinantes protagonizaron un show a puro clima festivalero, celebrando diez años desde su consagración en Jesús María. La presentación se abrió con una glosa en la voz de Horacio Guarany que desembocó en “Guitarra de medianoche”, y luego recorrió un repertorio rítmico y participativo que culminó con el público cantando y bailando al ritmo de “Tirá para arriba”, de Miguel Mateos y Zas. La conexión con la gente fue total.
Durante su actuación, el campo de la doma se llenó con la presencia de mil bailarines pertenecientes al Proyecto Serrano, una iniciativa creada por Claudio “Chino” Zamora, que reúne participantes de distintos puntos del país. El esfuerzo de coordinación y los ensayos se vieron coronados con una ovación generalizada, y Zamora fue distinguido por concretar este ambicioso proyecto artístico.
Desde la organización informaron que hasta la 1 de la madrugada se registraron 26.073 ingresos al predio, un número que reflejó el fuerte acompañamiento del público.
A las 23.15 fue el momento más esperado de la noche con la salida a escena de Los Nocheros. La sorpresa llegó cuando, durante la interpretación de “Sin principio ni final”, se sumó Abel Pintos como invitado especial. El encuentro entre ambos generó una ovación inmediata y un clima de emoción que se extendió cuando el cantante decidió quedarse para interpretar una canción más junto al grupo.
Así, la tercera noche del Festival de Jesús María consolidó una vez más su identidad como espacio de encuentro entre generaciones, estilos musicales y expresiones culturales, en una edición que sigue construyendo momentos memorables.


