Un día como hoy pero de 1920, un grupo de jóvenes radioaficionados conocidos como «los locos de la azotea», realizadon una transmisión que marcó un antes y un después en la recepción de la información en las personas
Desde el Teatro Coliseo de Buenos Aires, Enrique Susini, César Guerrico, Luis Romero Carranza y Miguel Mujica, realizaron la transmisión de la ópera «Parsifal» dirigida por Felix von Weingarten. Allí, Susini presentó al público la primera emisión radial: «Señoras y señores, la Sociedad Radio Argentina les presenta hoy el festival sacro de Ricardo Wagner, Parsifal».
En ese entonces, «los locos de la azotea» estaban ante un público de alrededor de 50 oyentes. No obstante, también estaban frente a un hito fundamental en la historia de la comunicación.
La emisión, realizada a través de un transmisor improvisado y equipos de radio, pudo llevar Parsifal a los oídos de los oyentes. Al finalizar, la transmisión fue un éxito y pudo ser escuchada por más receptores que el Dr. Susini tenía previsto.
Este evento se considera como la primera transmisión radiofónica en Argentina y uno de los primeras en el mundo. Marcó el inicio de la radiodifusión en el país y sentó las bases para el desarrollo posterior de la industria radiofónica en Argentina.
Una visita que lo cambió todo
En 1910, Guglielmo Marconi, ganador del Premio Nobel de Física, viajó a la Argentina y creó una estación radiotelegráfica en la localidad de Bernal. El impacto de la visita del físico italiano ayudó a la creación de «los locos de la azotea», un grupo de estudiantes de medicina curiosos por la tecnología en los mensajes.
En esos años, Enrique Susini, junto con su sobrino Miguel Mugica y sus amigos César Guerrico y Luis Romero Carranza adquirieron el apodo debido a su «hobby», que involucraba maniobras casi acrobáticas para poder colocar las antenas de hilo largo que se utilizaban en las terrazas de altos edificios.
En 1915, la comunidad de la radio se había convertido en un grupo lo bastante grande y notorio. Pero no será hasta agosto de 1920 donde, sin expectativas, «los locos de la azotea» realizaron una trasformación en la comunicación que marcaría el inicio de un formato eterno: la radio.


