La ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner apuntó contra la Justicia y los medios hegemónicos por lo que considera una “persecución política” para inhabilitarla de por vida en cargos públicos. Sostiene que el fallo en su contra responde a un entramado judicial-mediático con motivaciones electorales.
Cristina Fernández de Kirchner emitió un contundente mensaje en el que cuestiona el rol de “Los Copitos de Comodoro Py” y denuncia una supuesta injerencia de medios como Clarín y La Nación en las decisiones judiciales que afectan su situación política. Según la ex mandataria, el proceso en su contra responde a un plan para inhabilitarla en la esfera pública de manera permanente, lo cual, considera, busca estigmatizar al peronismo y a los líderes populares.
“Si no me mataron, tengo que estar presa”, expresó Fernández de Kirchner en referencia a la intención de quienes, según ella, buscan su exclusión definitiva del ámbito político. En esta línea, detalló que los magistrados responsables de su condena —a los que llamó “Los Copitos de Comodoro Py”— actúan con un sesgo político evidente. «La imparcialidad de estos jueces… te la debo», señaló, aludiendo a supuestas relaciones entre los magistrados y el expresidente Mauricio Macri, con quien habrían compartido actividades personales y profesionales.
La ex presidenta también destacó que se le acusa de un delito de administración fraudulenta en obras viales, el cual asegura no pudo haber cometido debido a que el presupuesto nacional es ejecutado por el Jefe de Gabinete y no por el presidente. En respaldo de su argumento, citó al jurista Rodolfo Barra, quien sostuvo que la administración del presupuesto y, por ende, la responsabilidad penal, recae en el Jefe de Gabinete.
Cristina denunció que el cronograma del juicio y sus resoluciones parecen calculados con precisión para afectar su imagen en momentos electorales clave: “Necesitaban sentarme en el banquillo un mes antes del cierre de listas para la presidencia en 2019 y, ahora, otra vez en un contexto electoral”, indicó.
Finalmente, Fernández de Kirchner cuestionó la “paradoja fatal” que, según ella, representa la criminalización de líderes populares frente a la impunidad de dirigentes que implementan políticas que considera perjudiciales para el país. “Los ‘chorros’ y los ‘honestos’… Con los primeros, el pueblo trabaja, come, se educa. Con los segundos, solo hay endeudamiento y ajuste”, concluyó la ex presidenta, reafirmando su postura contra lo que denomina una “proscripción de por vida”.


