Tras perder el control de ambas cámaras del Congreso en las elecciones de medio término, el presidente estadounidense reconoció el resultado, aunque buscó relativizar su responsabilidad electoral. También admitió que el conflicto con Irán pudo haber influido en el voto.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, salió a responder por la derrota del Partido Republicano en las elecciones legislativas de medio término, que dejaron a los demócratas con el control del Senado y de la Cámara de Representantes. Pese a haber presentado los comicios como una instancia de respaldo a su gestión, el mandatario intentó tomar distancia del resultado y sostuvo que su presencia directa en las boletas habría cambiado el desenlace.

«Yo no estaba en la boleta y, si hubiera estado, habríamos ganado por goleada», afirmó Trump al referirse al revés electoral. La declaración buscó separar su figura del desempeño de los candidatos republicanos, en una elección que terminó modificando la relación de fuerzas en el Congreso para los próximos dos años.

El resultado representó un retroceso para el oficialismo incluso en territorios donde tradicionalmente había conseguido buenos desempeños. Estados como Texas, Ohio, Georgia, Iowa y Carolina del Sur registraron avances demócratas que redujeron la capacidad de influencia del partido presidencial.

De acuerdo con el escrutinio informado, los demócratas alcanzaron 54 bancas en el Senado frente a las 44 republicanas. En la Cámara de Representantes, la diferencia también quedó a favor de la oposición, con 228 escaños contra 139 del oficialismo.

Trump reconoció el resultado y mencionó el conflicto con Irán

Más allá de sus intentos por relativizar el impacto político de la derrota, el presidente aseguró que aceptaba el resultado electoral. En una entrevista con The New York Times, sostuvo: «Estoy absolutamente dispuesto a aceptar esos resultados» y reconoció el trabajo de sus adversarios: «Los demócratas hicieron un buen trabajo. Lucharon con eficacia».

Otro de los argumentos que puso sobre la mesa estuvo relacionado con la política exterior. En declaraciones a Fox News, Trump admitió que la guerra con Irán pudo haber tenido incidencia en el comportamiento de los votantes.

«Creo que en parte se debió a Irán», señaló, aunque mantuvo su defensa de la estrategia internacional de su administración.

El resultado abre una nueva etapa para la Casa Blanca, que deberá afrontar los próximos dos años con un Congreso bajo control opositor. La nueva composición legislativa puede limitar el margen de maniobra presidencial para impulsar proyectos, negociar presupuestos y avanzar con iniciativas centrales de su programa de gobierno.

Así, mientras Trump intenta atribuir parte del revés a factores externos y al desempeño de los candidatos republicanos, la oposición demócrata capitaliza una victoria que modifica el equilibrio político de Washington.

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