Un informe de la UBA y el Conicet registró 155.000 puestos formales menos en un año y una pérdida acumulada de 370.000 empleos asalariados desde noviembre de 2023. El salario mínimo real, en tanto, cayó a su nivel más bajo desde junio de 2003.
El deterioro del mercado laboral argentino se refleja tanto en la cantidad de puestos registrados como en la evolución de los ingresos. Según un informe del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP), perteneciente a la UBA y el Conicet, el empleo asalariado formal acumuló en julio su decimocuarto mes consecutivo de retroceso, mientras que el salario mínimo alcanzó un nivel de poder adquisitivo que no registraba desde hace más de dos décadas.
El estudio estimó que en los últimos doce meses se perdieron 155.000 empleos formales, una contracción interanual del 1,5%. En comparación con noviembre de 2023, el retroceso llegó al 3,6%, equivalente a unos 370.000 puestos de trabajo menos.
Durante julio, el total de asalariados registrados disminuyó en aproximadamente 9.000 personas respecto del mes anterior. De esta manera, el universo de trabajadores alcanzados por la seguridad social se ubicó en 9,93 millones.
El sector privado concentra la pérdida de puestos
La mayor parte de la caída mensual se explicó por el empleo privado registrado, que perdió unos 12.700 puestos en julio, un descenso del 0,2%. El segmento quedó con alrededor de 6,1 millones de trabajadores y acumula una reducción de 266.000 empleos desde noviembre de 2023, equivalente al 4,2%.
El informe advierte, además, sobre la distancia entre la evolución de la actividad económica y la del trabajo formal. Mientras el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) mostró un crecimiento acumulado del 2,2% entre noviembre de 2023 y julio de 2026, el empleo asalariado privado cayó más del 4% en el mismo período.
La contracción alcanzó a ocho de los 13 sectores de la actividad privada durante julio. Entre las mayores bajas relativas figuraron la construcción, con un 0,6%; la intermediación financiera, con un 0,4%; y el transporte, el comercio, los hoteles y restaurantes y la industria, con retrocesos del 0,3% cada uno.
En cantidades absolutas, el comercio perdió unos 3.800 puestos y la industria otros 2.800. La situación industrial aparece entre las más persistentes: el sector registró caídas mensuales en 33 de los últimos 35 meses y acumula cerca de 95.000 empleos menos desde septiembre de 2023.
La construcción también continúa en niveles reducidos, con unos 377.000 trabajadores registrados, una cifra cercana a sus mínimos históricos.
Un mapa desigual entre provincias
La pérdida de empleo privado no tuvo la misma intensidad en todo el país. En julio, la cantidad de trabajadores registrados cayó en 17 provincias, aumentó en seis y se mantuvo sin cambios en una.
Las bajas porcentuales más pronunciadas se observaron en Santa Cruz, con una caída del 0,9%, y Corrientes y Mendoza, ambas con retrocesos del 0,7%. Por volumen, la provincia de Buenos Aires explicó aproximadamente dos tercios de la reducción mensual, con unos 8.000 puestos menos.
En contraste, Neuquén y Río Negro son las únicas jurisdicciones que, según el estudio, tenían más trabajadores privados registrados que en noviembre de 2023. El informe vincula esa evolución con el impulso de la actividad petrolera en ambas provincias.
La dinámica también varió según el tamaño de las empresas. En agosto, las firmas grandes redujeron sus planteles un 0,1%, mientras que las pequeñas registraron una mejora del 0,1% y las medianas no presentaron variaciones.
El empleo público subió, pero sigue por debajo de 2023
El comportamiento del sector público fue diferente durante julio: sumó unos 4.700 trabajadores, un incremento mensual del 0,1%, hasta alcanzar alrededor de 3,4 millones de empleados.
Sin embargo, la mejora no compensó las pérdidas acumuladas desde noviembre de 2023. En comparación con ese punto de referencia, el empleo público registra una caída del 2,4%, equivalente a unos 83.000 puestos.
El personal de casas particulares también mostró una contracción. En julio se redujo en aproximadamente 1.100 trabajadoras, hasta un total de 442.400. El sector perdió un 4,7% de sus puestos respecto de noviembre de 2023 y acumula una baja del 11,6% frente al máximo alcanzado en octubre de 2019.
El salario mínimo cayó a su nivel más bajo desde 2003
El deterioro también se observa en los ingresos. El Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM) quedó fijado en septiembre en $383.800 nominales. Aunque no registró una variación real respecto del mes anterior, su poder de compra acumuló una caída del 40,8% desde noviembre de 2023.
De acuerdo con el IIEP, el salario mínimo real alcanzó así su nivel más bajo desde junio de 2003, por debajo incluso de los registros de la crisis de 2001. En comparación con su máximo histórico de septiembre de 2011, perdió el 67,1% de su poder adquisitivo.
Las remuneraciones tuvieron una evolución dispar según el sector. El índice salarial del INDEC para los trabajadores privados registrados mostró en agosto una mejora real del 1,15% respecto de julio, aunque todavía se ubicaba un 2,3% por debajo del nivel de noviembre de 2023.
La remuneración promedio del sector privado fue estimada en $2.303.686 para agosto, con un incremento real mensual del 1,3%. Según el informe, ese valor se encontraría un 0,8% por encima del registrado al inicio de la actual gestión nacional.
En el sector público, los salarios crecieron un 0,6% real durante agosto, pero todavía permanecían un 15,3% por debajo de noviembre de 2023.
Los datos muestran así dos tendencias que conviven en el mercado laboral: una recuperación parcial de algunos indicadores salariales durante los últimos meses y una contracción prolongada del empleo formal, junto con una fuerte pérdida acumulada del poder adquisitivo del salario mínimo.
