La rectora de la UNRC encabezó la 322ª colación de grado y posgrado, con 112 nuevos profesionales, y reclamó financiamiento sostenido para la educación pública.

La Universidad Nacional de Río Cuarto (UNRC) realizó este viernes 23 de octubre su 322ª colación, en la que 112 nuevos profesionales de las cinco facultades recibieron sus diplomas. Durante las ceremonias, la rectora Marisa Rovera defendió la educación superior pública como un derecho fundamental y reclamó una reforma universitaria y científica con financiamiento sostenido.

Los actos se desarrollaron en el Aula Mayor de la casa de estudios, con una ceremonia por la mañana y otra por la tarde. Rovera estuvo acompañada por la vicerrectora Nora Bianconi, autoridades de las facultades y representantes de las secretarías del Rectorado. La rectora también tomó juramento profesional a los graduados.

En su discurso, Rovera vinculó la formación universitaria con la movilidad social, la responsabilidad profesional y el compromiso con la comunidad. Además, se refirió a la situación presupuestaria de las universidades nacionales y recordó la quinta Marcha Federal Universitaria, realizada el 15 de octubre para reclamar el cumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario.

La universidad pública como derecho

“La universidad pública no es un favor que se hace, ni un servicio que se compra: es un derecho fundamental”, afirmó Rovera ante los flamantes profesionales. En ese sentido, recordó la Reforma Universitaria de 1918 y las conquistas que ampliaron el acceso a la educación superior, entre ellas la gratuidad y el ingreso irrestricto.

La rectora sostuvo que el diploma representa algo más que una habilitación para ejercer una profesión. Según planteó, también implica un compromiso con la sociedad que financia la institución y espera que los conocimientos adquiridos se traduzcan en excelencia profesional, innovación y aportes al bien común.

“La universidad pública no es una obra terminada: es una construcción permanente”, señaló. Para Rovera, las conquistas universitarias requieren defensa y actualización, con el objetivo de responder a las necesidades de la comunidad y garantizar oportunidades reales de acceso, permanencia y egreso en todo el país.

El impacto de la universidad en la movilidad social

Durante su intervención, Rovera compartió datos sobre las trayectorias educativas de quienes recibieron sus títulos. Según precisó, el 75% de los 99 egresados de carreras de grado de esta colación es la primera generación universitaria de su familia, mientras que el 57% trabajó durante el cursado.

La rectora también destacó a los 13 nuevos egresados de posgrado, correspondientes a especializaciones, maestrías y doctorados. De ese grupo, diez realizaron su carrera de grado en la UNRC y cinco son también la primera generación universitaria de sus familias.

“Estos números no son simples estadísticas”, expresó Rovera, quien definió a la universidad pública como un motor de movilidad social, equidad, excelencia académica e integración territorial. Los datos, sostuvo, reflejan el papel de la educación superior en la ampliación de oportunidades para distintas generaciones.

Financiamiento universitario y reforma científica

La situación presupuestaria de las universidades nacionales ocupó otro tramo central del discurso. Rovera recordó la quinta Marcha Federal Universitaria, en la que estudiantes, docentes, nodocentes, graduados y familias reclamaron el cumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario.

“Una universidad sin recursos no puede transformarse, apenas logra resistir”, advirtió la rectora. También manifestó que la comunidad universitaria hubiera preferido no tener que movilizarse por quinta vez, aunque anticipó que continuará haciéndolo mientras sea necesario.

En ese contexto, planteó la necesidad de avanzar hacia una reforma universitaria y científica construida desde el ámbito público. La propuesta, según explicó, debe contemplar el financiamiento sostenido de la ciencia y la tecnología, la articulación entre investigación, docencia y vinculación, y una revisión de las formas de enseñar, evaluar y organizar las instituciones.

Rovera también reclamó una agenda científica vinculada con las realidades territoriales y capaz de contribuir al desarrollo productivo, social y ambiental. Para alcanzar esos objetivos, consideró necesaria la articulación entre el Estado, las universidades, los sectores productivos, otras instituciones y la sociedad civil.

El desafío profesional frente a la inteligencia artificial

La rectora convocó a los graduados a ejercer sus profesiones con pensamiento crítico, responsabilidad y sensibilidad social. En particular, se refirió al impacto de las nuevas tecnologías y a las herramientas capaces de redactar, calcular, asesorar y diagnosticar en pocos segundos.

Sin embargo, sostuvo que el valor de la formación profesional no se limita al dominio técnico. “Ninguna tecnología puede reemplazar la empatía, el sentido ético y la capacidad de asumir responsabilidades”, afirmó, y remarcó que las decisiones profesionales tienen consecuencias sobre personas, familias y comunidades.

En esa línea, propuso tres compromisos para los nuevos egresados: ejercer con rigurosidad e integridad, devolver a la sociedad parte de lo recibido durante su formación y participar activamente en la transformación de la universidad pública.

También los instó a construir vínculos entre la educación, la ciencia, la producción y la comunidad, y a aportar sus conocimientos al desarrollo de la región. El objetivo, señaló, es fortalecer el papel de la UNRC como actor estratégico para generar respuestas a los desafíos humanos, ambientales y productivos.

Los graduados destacaron el valor de la educación pública

En representación de los egresados de la mañana hablaron Jenifer y Ludmila Arias, técnicas en Gestión Agropecuaria y Agroalimentaria. Ambas agradecieron a sus familias, amistades, docentes y nodocentes por el acompañamiento durante la carrera y destacaron el esfuerzo necesario para completar sus estudios.

Las graduadas describieron el diploma como el resultado de años de estudio, dificultades y perseverancia. También remarcaron el papel de la universidad en su crecimiento personal y profesional, y defendieron la educación pública, gratuita y de calidad.

“Nos llevamos un título pero también una transformación interior”, expresaron. En relación con el futuro laboral, señalaron la importancia de trabajar por una sociedad más justa y humana, con sensibilidad para acompañar a quienes lo necesiten.

Por la tarde, la representación estuvo a cargo de Florencia Melina Díaz Britos, licenciada en Enfermería. En su discurso, destacó la combinación entre el derecho a acceder a la universidad y el esfuerzo necesario para completar los estudios.

“Por derecho podemos acceder a la educación universitaria pública, pero es el esfuerzo, la dedicación, el esmero el que permite que alcancemos lo que siempre hemos soñado”, afirmó. También agradeció a sus compañeros, docentes y familiares, y sostuvo que el ejercicio profesional debe desarrollarse con ética, compromiso y humanidad.

La ceremonia contó con intervenciones musicales del trío integrado por Quique Ramírez, Rafael Artaz y Francisco Corza durante la mañana. Por la tarde, participó el Coro Grande del Cuarto Río del Illia, dirigido por Claudio Azcurra.

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