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Investigadores de la UNRC reconstruyeron dos millones de años de cambios en el río Alpa Corral y su entorno, a partir del análisis de sedimentos.

El río Alpa Corral, en el sur de Córdoba, conserva en sus sedimentos las huellas de una historia geológica que se remonta a millones de años. Investigadores de la Universidad Nacional de Río Cuarto (UNRC) obtuvieron nuevas evidencias sobre la evolución de este sistema fluvial y los cambios que experimentó hasta alcanzar las características que presenta en la actualidad.

El estudio se centró en el análisis de depósitos sedimentarios expuestos en barrancas y cortes de caminos del valle de Alpa Corral, en la falda oriental de las Sierras de Comechingones y su piedemonte. A partir de esas observaciones, el equipo logró integrar información de los sectores serranos y de los abanicos aluviales para reconstruir distintas etapas de la evolución del paisaje durante los últimos dos millones de años.

La investigación fue publicada en la revista científica internacional Journal of South American Earth Sciences, bajo el título Modelo de sedimentación de los sistemas fluviales y abanicos aluviales del Plioceno–Holoceno en el sur de las Sierras Pampeanas (Córdoba, Argentina). El trabajo fue desarrollado por la doctora María Eugenia Benito, especialista en geomorfología fluvial y becaria posdoctoral del CONICET en la UNRC y el Instituto de Ciencias de la Tierra, Biodiversidad y Ambiente (ICBIA).

Qué revelan los sedimentos sobre el pasado del río

Los sedimentos acumulados a lo largo del tiempo funcionan como un registro de las transformaciones del paisaje. Su composición, tamaño, distribución y ubicación permiten reconstruir cómo se desplazaron los cursos de agua, qué materiales transportaron y de qué manera cambiaron las condiciones ambientales.

Para estudiar el río Alpa Corral-Seco, los investigadores identificaron sectores donde los depósitos quedaron expuestos de manera natural o por intervenciones humanas, como la apertura de caminos. En esos lugares registraron las características de los materiales, tomaron fotografías, realizaron mediciones y recolectaron muestras para su posterior análisis en laboratorio.

El procedimiento incluyó estudios granulométricos, destinados a determinar el tamaño de los sedimentos, además del análisis conjunto de mapas, imágenes y otros datos de la región. La información permitió relacionar los depósitos del valle serrano con los materiales acumulados en el piedemonte y proponer una interpretación integrada de la evolución del sistema fluvial.

El clima, un factor clave en la transformación del paisaje

Según explicó Benito, el valle de Alpa Corral se habría formado durante el Mioceno, hace aproximadamente 23 millones de años, de acuerdo con investigaciones previas. Posteriormente, se instaló un sistema fluvial que modificó su posición, altura y capacidad de transportar agua y sedimentos a lo largo del tiempo.

Uno de los principales factores que condicionaron esos cambios fueron las variaciones climáticas. Durante los períodos más cálidos y húmedos, los cursos de agua tendieron a expandirse y aumentaron los procesos de erosión y transporte de materiales. En cambio, durante las etapas más frías y secas, los sistemas fluviales se contrajeron y adquirieron mayor relevancia la formación de abanicos aluviales y algunos procesos de sedimentación eólica.

Los abanicos aluviales se forman cuando un curso de agua sale de un sector montañoso y llega a una zona de menor pendiente. Al disminuir su capacidad de transporte, deposita parte de los sedimentos que arrastra y genera acumulaciones de materiales al pie de las sierras. Estos depósitos también cambiaron de tamaño y ubicación en función de las condiciones ambientales.

Los procesos tectónicos, vinculados con los movimientos de la corteza terrestre, tuvieron una influencia secundaria, aunque continua, en la evolución del sistema.

Un registro sedimentario valioso para las Sierras de Córdoba

La conservación de depósitos sedimentarios en el valle de Alpa Corral representa una oportunidad para conocer etapas de la historia geológica reciente de las Sierras de Córdoba. En el sector sur de las sierras, estos registros son relativamente escasos, por lo que encontrar acumulaciones bien preservadas permite reconstruir procesos que no siempre pueden identificarse directamente en las rocas del basamento.

El equipo de Geomorfología de la UNRC estudia desde hace años el sistema del río Cuarto, que se forma a partir de la confluencia de cuatro sistemas principales: Piedras Blancas, Las Cañitas, San Bartolomé y Alpa Corral-Seco. Estos cursos nacen en las Sierras de Comechingones y forman parte de una red fluvial cuya evolución está relacionada con la dinámica del paisaje serrano y del piedemonte.

La investigación sobre Alpa Corral-Seco comenzó en el marco de la tesis doctoral de Benito y complementa trabajos anteriores realizados en la región. En esta etapa, la integración de los registros sedimentarios permitió avanzar en la comprensión de las transformaciones que experimentó el sistema durante millones de años.

Del conocimiento geológico a la gestión de la cuenca

El río continúa desde el sector serrano hacia el piedemonte, atraviesa la zona de Villa Jorcoricó y llega al área conocida como Paso del Río Seco, antes de alcanzar el río Cuarto. En ese tramo, una parte importante del agua se infiltra en los sedimentos y alimenta el acuífero de la región, mientras que el cauce puede presentar escaso caudal superficial.

Esta dinámica muestra que el funcionamiento de un río no depende únicamente del agua que circula a simple vista, sino también de la interacción entre el cauce, los sedimentos y las reservas subterráneas.

Aunque el trabajo no estuvo orientado directamente a establecer medidas de gestión de los recursos, sus resultados aportan conocimientos para comprender el comportamiento de la cuenca. Según señaló la investigadora, conocer cómo funcionan estos sistemas constituye un paso fundamental para avanzar hacia una gestión adecuada.

Quiénes integran el equipo de investigación

El estudio fue realizado por integrantes del área de Geomorfología del Departamento de Geología de la UNRC y del Grupo de Investigaciones en Geología Ambiental (GIGA).

Además de María Eugenia Benito, participaron los doctores Susana Degiovanni, Nelso Doffo, Jimena Andreazzini, María de los Ángeles Santinelli y Karina Echevarría. Para esta investigación también trabajó en colaboración Paula Armas, integrante del Grupo de Petrología, Geoquímica y Tectono-Estratigrafía (GPEGTE), perteneciente al ICBIA-CONICET-UNRC.

Los resultados contribuyen a ampliar el conocimiento sobre la evolución geológica del sur de las Sierras Pampeanas y muestran cómo los sedimentos conservan información fundamental para interpretar la historia de los ríos y los paisajes que atraviesan.

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