La morosidad de las familias volvió a crecer en julio y alcanzó el 12,9% del crédito, de acuerdo con el informe sobre bancos difundido por el Banco Central de la República Argentina (BCRA). El indicador registró un aumento de 0,1 puntos porcentuales respecto de junio y volvió a ubicarse en niveles elevados.
El dato marca una reversión respecto del comportamiento observado durante junio, cuando la escalada de los atrasos en los pagos había mostrado una pausa después de varios meses de crecimiento. Según el informe, la irregularidad de las financiaciones destinadas a las familias acumulaba una tendencia ascendente desde fines de 2024.
El nivel registrado en julio se ubicó, además, en el valor más alto de la serie en más de 20 años. En la comparación interanual, la morosidad de los hogares pasó del 5,6% al 12,9%, lo que representa un incremento de 7,3 puntos porcentuales.
La situación de las empresas
El deterioro también se observó entre las empresas, aunque con una magnitud menor. El BCRA informó que la morosidad de los préstamos destinados al sector empresarial se ubicó en 3,6% en julio, también 0,1 puntos porcentuales por encima del registro de junio.
En tanto, el ratio de irregularidad correspondiente al conjunto del crédito al sector privado aumentó 0,1 puntos porcentuales y llegó al 7,7%. El indicador contempla tanto las financiaciones a familias como aquellas destinadas a empresas.
El Banco Central explicó que el incremento del ratio general estuvo relacionado con una disminución del saldo real del financiamiento total —el denominador del indicador— y con un aumento real, aunque en proceso de desaceleración, de la cartera de créditos en situación irregular.
Qué muestran los indicadores de riesgo
Más allá del aumento de la morosidad registrada, el informe del BCRA mostró una evolución diferente en el indicador de probabilidad de default estimada (PDE). En el nivel general, este indicador cayó 0,2 puntos porcentuales en julio y se ubicó en 2,4%.
Al observar específicamente a las familias, la PDE fue del 3,9%, con una reducción de 0,5 puntos porcentuales respecto de junio. Para las empresas, en cambio, permaneció prácticamente estable en torno al 1,1%.
Los datos muestran así dos indicadores que evolucionaron en sentidos diferentes durante julio: mientras aumentó la proporción de créditos en situación irregular, disminuyó la probabilidad estimada de incumplimiento utilizada por el sistema financiero.
La evolución de la morosidad se produce en un contexto en el que el nivel de endeudamiento de los hogares constituye uno de los indicadores observados por el sistema financiero para evaluar la capacidad de pago y el comportamiento del crédito.
