“A veces me entra tristeza, otras veces rebelión”, el cuarto largometraje de la realizadora cordobesa María Aparicio, recibió el máximo reconocimiento de las Giornate degli Autori, una de las secciones independientes del Festival Internacional de Cine de Venecia. La película, protagonizada por Eva Bianco y Roger Koza, tuvo su estreno mundial en el festival italiano y cruza soledad, identidad, trabajo y memoria a partir de un encuentro inesperado en Madrid.

El cine cordobés volvió a tener una presencia destacada en uno de los festivales más importantes del mundo. La película de María Aparicio fue distinguida en Venecia con el principal premio de las Giornate degli Autori, una sección dedicada al cine independiente dentro del tradicional festival italiano.

A veces me entra tristeza, otras veces rebelión es el cuarto largometraje de Aparicio y tuvo en Venecia su estreno mundial. Se trata de una coproducción entre Argentina y España, de alrededor de 100 minutos, protagonizada por Eva Bianco y Roger Koza.

La historia sigue a Eva, una mujer cordobesa que se encuentra de paso por Madrid y atraviesa sus días en soledad. Su rutina cambia cuando conoce a Dante, un historiador argentino que investiga en la capital española la figura de Juan Bialet Massé y las luchas obreras de la Argentina.

El encuentro se produce en el Museo Reina Sofía, institución que tiene además un vínculo particular con el origen de la película. Aparicio pasó seis meses allí como residente del área de cine y recibió la posibilidad de filmar dentro del museo. Durante esa estadía comenzó a desarrollar una historia que tendría a ese espacio como uno de sus escenarios.

La presencia de Eva Bianco, que también se encontraba en Madrid, terminó de darle forma al proyecto. La actriz ya había trabajado con Aparicio en Las cosas indefinidas, película anterior de la directora.

Para Roger Koza, en cambio, el largometraje significó un cambio de registro. Reconocido crítico, programador y referente de la cinefilia argentina, Koza asumió aquí su primer papel protagónico en una ficción.

A partir de la relación entre ambos personajes, Aparicio construye una película que se mueve entre la ficción y elementos de su propia experiencia. El trabajo, la pertenencia, la identidad y la relación con los lugares que habitamos aparecen como algunos de los temas que atraviesan la historia.

Córdoba, Madrid y una historia argentina

Aunque gran parte de la película transcurre en Madrid, Córdoba ocupa un lugar importante en el relato. La ciudad aparece vinculada a la experiencia de la protagonista, al cineclub y a referencias sobre la historia de las luchas obreras argentinas.

Incluso el título de la película tiene un origen profundamente ligado a la cultura argentina. A veces me entra tristeza, otras veces rebelión recupera un verso de Milonga del peón de campo, de Atahualpa Yupanqui.

La película también retoma algunas de las características que atraviesan la filmografía de Aparicio: la atención sobre los pequeños gestos, los espacios cotidianos y los vínculos que se construyen entre personas. En lugar de apoyarse en grandes acontecimientos, la directora propone una historia centrada en el encuentro entre dos personajes y en las preguntas que ese vínculo despierta.

El reconocimiento obtenido en Venecia representa ahora un nuevo impulso para una realizadora que viene construyendo una filmografía desde Córdoba y con producciones alejadas de los grandes presupuestos de la industria.

Para María Aparicio, además, el premio supone la llegada de una película profundamente vinculada con Córdoba a un escenario internacional. La tristeza y la rebelión que propone el título encuentran así, después de Venecia, un nuevo estado de ánimo: la celebración.

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