Las fábricas cordobesas atraviesan un escenario recesivo y reclaman una agenda de competitividad, mientras la UIA endurece sus críticas.
El último relevamiento de la Unión Industrial de Córdoba (UIC) refleja el deterioro que atraviesa la industria argentina y muestra un escenario complejo para las fábricas de la provincia. Según el informe, apenas el 15% de las empresas consultadas tuvo un mejor primer semestre que en 2025.
En contrapartida, el 43% registró un semestre recesivo respecto del año pasado, mientras que el resto mantuvo una performance similar. De esta manera, el 85% de las industrias relevadas presenta una actividad estancada o en retroceso.
El panorama provincial se suma a una tendencia que también aparece en los indicadores nacionales. De acuerdo con los relevamientos de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), la producción de las pymes industriales cayó 4% en julio y acumuló una baja del 9,4% durante los primeros siete meses de 2026.
Reclamos por actividad, consumo y costos
La contracción de la industria argentina se viene extendiendo desde mediados del año pasado. Los datos de CAME muestran que la producción manufacturera pyme acumula 14 meses consecutivos de resultados interanuales negativos.
En este contexto se desarrollaron las actividades por el Día de la Industria, que estuvieron atravesadas por un creciente malestar de sectores empresarios con la política económica del Gobierno nacional.
El presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Martín Rappallini, sostuvo que la economía no puede evaluarse únicamente a partir de la evolución de la inflación y reclamó prestar atención a otros indicadores, como el nivel de actividad y el consumo.
El dirigente también planteó la necesidad de abordar problemas vinculados con la presión impositiva, el costo del financiamiento y el atraso cambiario, factores que, según la mirada del sector industrial, afectan la capacidad de producir e invertir.
Una interna que expuso diferencias en la UIA
Las críticas más fuertes provinieron del vicepresidente de la UIA, Guillermo Moretti, quien cuestionó duramente al Gobierno nacional y su política económica.
El dirigente santafesino afirmó que los funcionarios nacionales «no conocen el país ni lo que es una industria» y apuntó especialmente contra el ministro de Economía, Luis Caputo, a quien cuestionó por su perfil financiero y por las decisiones vinculadas al endeudamiento.
Las declaraciones marcaron una diferencia dentro de la conducción industrial. Rappallini posteriormente tomó distancia de la confrontación y sostuvo que el sector no está «en contra» del Gobierno, sino que busca impulsar una agenda específica para la industria.
La situación contrasta con la relación que la UIA mantuvo durante la conducción de Daniel Funes de Rioja, abogado especializado en derecho laboral y empresarial, cuyo estudio tuvo participación en el diseño de la Ley Bases impulsada por la administración de Javier Milei.
Córdoba pide «nivelar la cancha»
Desde Córdoba, el referente industrial José Manuali cuestionó la forma elegida por Moretti para expresar sus diferencias, aunque coincidió con la necesidad de que el Gobierno incorpore una agenda productiva.
En declaraciones a La Nueva Mañana, Manuali sostuvo que no comparte «la manera, la forma, de romper los canales» porque considera que esa estrategia «no lleva a nada». Al mismo tiempo, respaldó el planteo de Rappallini respecto de la necesidad de acompañar el ordenamiento macroeconómico con políticas específicas para el sector.
El gerente general de la autopartista Pertrak consideró necesario «ordenar la macro y estabilizar variables», pero advirtió que ese proceso debe complementarse con una agenda de competitividad y productividad que permita «nivelar la cancha» frente a un escenario de mayor apertura comercial.
Demanda deprimida y presión sobre las empresas
Manuali señaló que uno de los principales problemas que atraviesa actualmente la industria argentina es la caída de la demanda. Según explicó, la dificultad para vender alcanza incluso a empresas de mayor tamaño.
A ese escenario se suman el costo financiero, la presión impositiva y el incremento de los servicios y la energía. La situación se vuelve todavía más compleja ante la competencia de productos importados, especialmente cuando las empresas enfrentan dificultades para sostener sus niveles de ventas.
El resultado es una presión creciente sobre los márgenes de rentabilidad. Para el sector industrial, la discusión ya no pasa solamente por estabilizar las variables macroeconómicas, sino por generar condiciones que permitan producir, invertir y competir.
En ese sentido, Manuali planteó que las empresas orientadas al mercado interno necesitan evitar una mayor pérdida de ventas, mientras que las firmas exportadoras requieren condiciones que les permitan sostener y ampliar sus mercados internacionales.
Tecnología, crédito e infraestructura
Para mejorar la productividad, los industriales consideran necesario facilitar el acceso al crédito y reducir los costos de producción. También reclaman inversiones en infraestructura que permitan mejorar las condiciones de competitividad.
El planteo adquiere especial importancia para sectores como el autopartista, que necesitan incorporar tecnología y realizar inversiones para competir tanto dentro del país como en los mercados externos.
Los indicadores disponibles muestran, mientras tanto, que la recuperación de la industria todavía no se consolida. La caída de la producción y el debilitamiento del consumo generan un escenario en el que las empresas enfrentan simultáneamente dificultades para vender y mayores costos para producir.
El reclamo empresario apunta así a que el proceso de estabilización macroeconómica sea acompañado por una política productiva. El desafío, según los industriales, consiste en generar condiciones para recuperar actividad sin profundizar la pérdida de empleo registrado.
En ese marco, la discusión entre el Gobierno y el sector fabril comienza a ocupar un lugar cada vez más visible. Mientras la administración nacional sostiene su estrategia de estabilización, una parte creciente de la industria reclama medidas concretas para recuperar producción, consumo, inversión y competitividad.
