La Defensoría del Pueblo desarrolló la primera experiencia del Programa Facilitadores Escolares, con jóvenes capacitados en diálogo, escucha y resolución pacífica de conflictos.
La Defensoría del Pueblo de Río Cuarto llevó adelante la primera experiencia del Programa Facilitadores Escolares, una iniciativa desarrollada en el marco de Convive Río Cuarto que reunió durante una semana a estudiantes de cinco instituciones educativas de la ciudad.
La propuesta involucró a jóvenes de San Juan de la Cruz, Lanteriano La Merced, IPET 314, Escuela Normal e Hispano Argentino, quienes participaron de distintas actividades orientadas a fortalecer herramientas para el diálogo, la escucha y la construcción de acuerdos.
Uno de los aspectos centrales de la experiencia fue que los estudiantes no trabajaron junto a compañeros de sus propias escuelas, sino que fueron integrados en grupos con jóvenes de las distintas instituciones. Según explicó el defensor del Pueblo, Daniel Frangie, el intercambio permitió “cruzar a la comunidad de cada instituto educativo” y construir un espacio común de encuentro.
El objetivo es que los estudiantes capacitados puedan trasladar lo aprendido a sus respectivas escuelas y convertirse en referentes para abordar situaciones de conflicto de manera pacífica.
“Este capital humano va a quedar en el colegio y va a contribuir a que sean los mismos estudiantes quienes puedan encarar conflictos, la gestión de conflictos y llevar adelante maneras pacíficas de resolverlos”, señaló Frangie.

El ombudsman local remarcó que el programa no busca eliminar los conflictos, sino brindar herramientas para afrontarlos. “Es impensado una sociedad sin conflictos. Entonces, como eso es impensado, lo que nos queda pensar es cómo los vamos a resolver”, planteó.
En ese sentido, destacó la importancia de desarrollar habilidades vinculadas con la escucha y la capacidad de comprender perspectivas diferentes. “Hay que tener habilidades para poder dialogar”, sostuvo, y explicó que los talleres apuntaron a generar sensibilidades que permitan “acortar distancias, comprender lo que nos está pasando y resolver pacíficamente esos conflictos”.
Desde la Defensoría destacaron el compromiso de las instituciones educativas, sus equipos docentes y los estudiantes que participaron de esta primera experiencia, considerada una iniciativa inédita para Río Cuarto.
