Una estimación basada en la EPH calcula que 14,6 millones de personas se encontraban en situación de pobreza entre enero y marzo de 2026. El deterioro se vinculó con la pérdida de dinamismo de los ingresos y una mayor precarización del empleo.
La baja de la pobreza en Argentina se habría interrumpido durante el primer trimestre de 2026. Según estimaciones elaboradas a partir de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), el indicador alcanzó al 30% de la población entre enero y marzo, mientras que la indigencia también registró un incremento.
El cálculo de ExQuanti estima que unas 14,6 millones de personas se encontraban en situación de pobreza durante ese período. En comparación con el cuarto trimestre de 2025, unas 600.000 personas habrían ingresado a esa condición.
La estimación coincide con otros relevamientos que marcaron un deterioro. El Observatorio de la Deuda Social de la UCA ubicó la pobreza en 30% para el primer trimestre, frente al 26,9% registrado en el tercer trimestre de 2025. La indigencia, en tanto, pasó del 6% al 6,5%.
Por su parte, una estimación del CEDLAS calculó un incremento de la pobreza desde el 28,2% hasta el 30,1% entre períodos comparables.
El empleo, cada vez menos garantía
Uno de los principales factores detrás del cambio de tendencia estaría relacionado con la situación del mercado laboral. Si bien aumentó la cantidad de personas ocupadas, una proporción creciente de esos puestos corresponde a empleos informales o por cuenta propia.
El relevamiento de la UCA muestra que la proporción de personas ocupadas que viven en hogares pobres pasó del 18,1% al 20,6% entre el tercer trimestre de 2025 y el primero de 2026.
En otras palabras, uno de cada cinco trabajadores se encontraba en un hogar pobre durante el primer trimestre.
ExQuanti señaló que las nuevas incorporaciones al mercado laboral se concentraron en mayor medida en empleos con menores niveles de protección social y mayor vulnerabilidad de los ingresos.
«Aunque el mercado de trabajo logró incorporar ocupados, una proporción creciente de esas nuevas inserciones se concentró en empleos de menor calidad», señaló la consultora.
A esto se sumó una distribución menos equitativa de los ingresos. Aunque el ingreso nominal total registró un crecimiento interanual del 35,6%, el coeficiente de desigualdad utilizado en el análisis pasó de 0,435 a 0,442.
También aumentó la pobreza infantil
El deterioro alcanzó con mayor intensidad a niños, niñas y adolescentes. La pobreza entre las personas de 0 a 17 años pasó del 39,9% en el tercer trimestre de 2025 al 42,5% en el primer trimestre de 2026.
El incremento fue particularmente marcado entre los niños más pequeños. En el grupo de 0 a 4 años, la pobreza subió del 34,3% al 38,7%, mientras que entre los niños de 5 a 12 años pasó del 40,6% al 44,2%.
La indigencia infantil también registró un aumento y alcanzó al 9,5% de los menores de 18 años.
Los datos muestran así un cambio respecto del proceso de reducción de la pobreza observado después del fuerte deterioro registrado en 2024. La desaceleración de la mejora de los ingresos, junto con la informalidad y la pérdida de calidad del empleo, aparecen como algunos de los principales factores detrás del nuevo escenario.
La UCA advirtió que la estabilidad del promedio nacional no necesariamente implica una mejora generalizada de las condiciones sociales y destacó el peso creciente de la informalidad, la subocupación y la debilidad de los ingresos laborales.

