El Presidente aseguró que el consumo se encuentra en su máximo histórico y rechazó la posibilidad de aplicar medidas para estimular el gasto de cara al próximo proceso electoral. En una entrevista con Luis Majul, defendió el ajuste fiscal, las reformas estructurales y proyectó un fuerte crecimiento de la economía si continúa bajando el riesgo país.
El presidente Javier Milei volvió a defender el rumbo económico de su Gobierno y descartó de manera tajante la posibilidad de implementar medidas de estímulo al consumo con fines electorales. En una entrevista con Luis Majul en LN+, el mandatario aseguró que el consumo argentino se encuentra en su máximo histórico y sostuvo que la economía atraviesa un proceso de crecimiento que, según su visión, todavía tiene margen para acelerarse.
Las declaraciones se produjeron en medio de las críticas por las dificultades que atraviesan los trabajadores y las empresas, especialmente por el nivel de endeudamiento y la pérdida de poder adquisitivo. Frente a ese escenario, Milei rechazó la posibilidad de modificar su estrategia económica para mejorar el consumo en el corto plazo.
El Presidente aseguró que no aplicará un nuevo programa de estímulo del gasto público para llegar a las elecciones y descartó cualquier esquema similar a los utilizados durante gobiernos anteriores.
Según planteó, su administración mantendrá el rumbo fiscal y monetario, aun cuando eso implique atravesar costos políticos durante el año electoral. Su argumento central es que una modificación de la estrategia pondría en riesgo los resultados obtenidos en materia de estabilidad macroeconómica.
Milei: “No voy a hacer populismo”
El mandatario sostuvo que no está dispuesto a modificar sus principios económicos por el calendario electoral y reivindicó el ajuste fiscal como uno de los pilares de su gestión.
En ese sentido, aseguró que no pretende repetir políticas que, desde su perspectiva, generaron desequilibrios fiscales y terminaron alimentando la inflación. Para Milei, cualquier medida destinada a impulsar artificialmente el consumo implicaría volver a un esquema que su Gobierno busca dejar atrás.
La postura del Presidente se inscribe además en su defensa del paquete de reformas estructurales anunciado la semana pasada, que incluye modificaciones en el funcionamiento del Banco Central, el esquema fiscal, el mercado de capitales y el mercado de seguros.
Milei sostuvo que esas reformas apuntan a modificar las causas estructurales que, según su diagnóstico, explican la decadencia económica argentina.
La inflación, en el centro del argumento
Uno de los principales argumentos del jefe de Estado volvió a ser la necesidad de terminar definitivamente con la inflación.
Milei señaló que, desde 1901, la Argentina atravesó 22 crisis económicas y que 20 de ellas tuvieron origen fiscal. Según su explicación, el mecanismo se repitió durante décadas a través de déficit, endeudamiento, defaults, emisión monetaria, inflación y aumento de impuestos.
En ese marco, defendió la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central como una herramienta para impedir que el financiamiento monetario del Estado vuelva a convertirse en una fuente de inflación.
El Presidente admitió que los efectos de esa transformación no serán inmediatos, pero sostuvo que terminar con la emisión para financiar al Tesoro constituye una de las principales condiciones para consolidar la estabilidad.
También insistió en que la eliminación de la inflación tendría un impacto especialmente favorable sobre los sectores de menores ingresos, al considerar que son quienes tienen menos herramientas para protegerse de la pérdida del poder adquisitivo.
Consumo y crecimiento: la defensa del Gobierno
Ante las preguntas sobre la situación económica cotidiana, Milei volvió a afirmar que el consumo está en su máximo histórico y rechazó que el crecimiento de la economía beneficie solamente a determinados sectores.
El Presidente sostuvo que la economía argentina creció alrededor de un 6% en 2024 respecto de 2023 y estimó un crecimiento de entre 3% y 4% para 2025. A partir de esos datos, planteó que el promedio de expansión de su gestión se encuentra por encima del crecimiento histórico de la economía argentina.
Milei también rechazó la idea de que ese crecimiento responda a una eventual teoría del derrame. Según su explicación, cuando una actividad económica crece, los recursos pueden reinvertirse y generar nuevos puestos de trabajo, aumentar la producción o trasladarse hacia otros sectores mediante el intercambio.
Como ejemplo, mencionó el desarrollo de la actividad energética en Neuquén y Río Negro, que consideró una muestra del impacto que pueden tener las inversiones sobre distintas áreas de la economía.
Morosidad: el Gobierno no se hará cargo de las deudas privadas
Otro de los puntos abordados durante la entrevista fue el aumento de la morosidad y las dificultades de hogares y empresas para afrontar sus compromisos financieros.
Milei sostuvo que el Estado no debe asumir las deudas contraídas entre particulares y consideró que, cuando una persona o una empresa no puede cumplir con un compromiso financiero, la solución debe buscarse entre las partes involucradas.
En esa línea, destacó la posibilidad de que bancos y deudores acuerden mecanismos de refinanciación y consideró positiva la intervención de las entidades financieras cuando permiten reestructurar los compromisos.
La posición del Gobierno es que el Estado no debe trasladar al conjunto de la sociedad el costo de las deudas privadas.
La apuesta por una baja del riesgo país
Milei también puso el foco en la evolución del riesgo país y en la posibilidad de que una mejora del perfil crediticio argentino permita acelerar el crecimiento.
Según señaló, tres calificadoras internacionales elevaron recientemente la nota crediticia del país, lo que permitiría reducir el costo del financiamiento y extender los plazos de refinanciación de la deuda.
El Presidente ubicó el riesgo país en torno a los 420 puntos después de las elecciones de 2025 y sostuvo que, con un indicador cercano a los 500 puntos, la economía argentina podría alcanzar tasas de crecimiento de entre 7% y 8%.
Desde esa perspectiva, Milei proyectó un escenario en el que la reducción del riesgo país se traduzca en mayor inversión, crecimiento, empleo, consumo y salarios, junto con una disminución de la pobreza.
La apuesta oficial, así, continúa centrada en consolidar el equilibrio fiscal, reducir la inflación y mejorar las condiciones de financiamiento antes que recurrir a políticas de estímulo directo del consumo. En pleno año electoral, el Presidente dejó en claro que no prevé alterar ese esquema para buscar un beneficio político de corto plazo.


