Consiste en unos parches oculares del tamaño de un grano de arroz. Para la impresión usaron colágeno y acetazolamida, un fármaco efectivo para reducir la presión intraocular. Van liberando la droga de manera constante y controlada. En pruebas con animales, resultó más efectivo que las gotas tradicionales
Un equipo de investigación de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) desarrolló un tratamiento experimental para el glaucoma basado en impresión 3D. Se trata de pequeños parches oculares elaborados con colágeno y acetazolamida que permiten liberar el fármaco de manera localizada, constante y controlada, con resultados alentadores en pruebas realizadas con animales.
El desarrollo fue llevado adelante por especialistas de la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales (FCEFyN) y la Facultad de Ciencias Químicas (FCQ) de la UNC. El proyecto combina tecnologías de bioimpresión 3D, biomateriales y nanotecnología para ofrecer una alternativa a las tradicionales gotas oftalmológicas, uno de los tratamientos más utilizados para controlar la enfermedad.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el glaucoma es una de las principales causas de ceguera irreversible en el mundo y afecta a alrededor de 7,7 millones de personas. La enfermedad se produce por un aumento de la presión intraocular que, con el tiempo, daña el nervio óptico y deteriora la visión.
Un parche ocular del tamaño de un grano de arroz
Los dispositivos, conocidos técnicamente como insertos oculares, tienen aproximadamente el tamaño de un grano de arroz: seis milímetros de largo, tres de ancho y dos de alto. Se colocan en el saco conjuntival, el espacio ubicado entre el ojo y el párpado inferior.
Su principal ventaja es que permiten que la acetazolamida permanezca durante más tiempo en contacto con el ojo, favoreciendo la absorción del medicamento. De esta forma, se busca superar dos limitaciones de las gotas oftalmológicas: la necesidad de aplicarlas varias veces al día y la baja cantidad de principio activo que logra penetrar en los tejidos internos debido al lagrimeo y al parpadeo.
Hasta ahora, la acetazolamida se administraba principalmente por vía oral, ya que su baja solubilidad impedía una aplicación eficaz directamente sobre el ojo. El nuevo desarrollo propone una alternativa que aprovecha las propiedades terapéuticas del fármaco mediante un sistema de liberación sostenida.
Resultados alentadores en los ensayos
La investigación es dirigida por la ingeniera biomédica Julieta Ribotta y se desarrolla en el Instituto de Investigaciones Biológicas y Tecnológicas (IIByT) y la Unidad de Investigación y Desarrollo en Tecnología Farmacéutica (Unitefa), organismos que dependen de la UNC y el Conicet.
Durante los ensayos preclínicos realizados en conejos, los insertos no provocaron irritación ocular y consiguieron una reducción de la presión intraocular comparable a la obtenida con la administración oral del medicamento, aunque utilizando dosis menores.
«Hemos logrado que el efecto de los insertos se mantenga mínimamente por 10 horas, un tiempo superior al de las gotas comerciales. Y conseguimos el mismo efecto, pero con una dosis menor«, explicó Julieta Ribotta.
Los investigadores señalaron que los primeros estudios incluyeron pruebas in vitro para evaluar la liberación del fármaco y ensayos de biocompatibilidad bajo la norma ISO 10993, con el objetivo de verificar que el material no resultara citotóxico antes de avanzar hacia los estudios en animales.

La próxima etapa de la investigación
Actualmente, el equipo trabaja en una segunda fase del proyecto. Los esfuerzos están orientados a prolongar aún más el tiempo de liberación de la acetazolamida, mejorar la adherencia de los insertos sobre la superficie ocular y estandarizar el proceso de fabricación mediante bioimpresión 3D.
El desarrollo obtuvo este año el segundo puesto en la categoría «Investigación o desarrollo aplicable» del certamen UNC Innova, organizado por la Secretaría de Innovación y Vinculación Tecnológica de la universidad.
Si las próximas etapas de investigación confirman los resultados obtenidos hasta el momento, esta tecnología podría representar una nueva alternativa para mejorar la administración de medicamentos en pacientes con glaucoma, una enfermedad que requiere tratamientos prolongados para evitar la pérdida progresiva de la visión.
Fuente: UNCiencia


