Un estudio del Centro de Estudios sobre Trabajo y Desarrollo señala que el crecimiento del empleo está impulsado por ocupaciones informales y de menor calidad. La tasa de informalidad alcanzó el 44,2%.
Aunque la cantidad de personas con trabajo continúa en aumento, un informe del Centro de Estudios sobre Trabajo y Desarrollo (CETyD) advierte que el mercado laboral argentino atraviesa un proceso de creciente precarización, con una expansión de empleos informales y de bajos ingresos que no logran recomponer el poder adquisitivo de los hogares.
El estudio sostiene que la estabilidad de la tasa de desocupación esconde un cambio en la composición del empleo: desde comienzos de 2025, la pérdida de puestos formales viene siendo compensada por ocupaciones más precarias, tanto entre asalariados como entre trabajadores independientes.
Como consecuencia de este fenómeno, la informalidad laboral alcanzó el 44,2%, uno de los niveles más elevados de los últimos años. Según el relevamiento, el incremento de la ocupación no refleja una mejora genuina del mercado de trabajo, sino la necesidad de cada vez más personas de generar ingresos para sostener la economía familiar.
Uno de los datos más relevantes del informe indica que más del 90% de los nuevos ocupados necesita trabajar más horas para aumentar sus ingresos, aunque encuentra dificultades para hacerlo. En el caso de los asalariados, la oferta de jornadas laborales resulta insuficiente, mientras que los trabajadores independientes enfrentan una demanda débil que limita sus posibilidades de incrementar las ventas o los servicios que ofrecen.
El CETyD también señala que la tasa de actividad alcanzó el 48,6%, un máximo reciente, impulsada por la incorporación de más integrantes de los hogares al mercado laboral. Sin embargo, el empleo privado formal no logra absorber esa mayor oferta de trabajadores, por lo que el crecimiento se concentra en actividades informales o de baja productividad.
El deterioro presenta además una marcada dimensión territorial. Entre fines de 2023 y 2025, dos tercios de las provincias registraron un aumento del desempleo o de los llamados «empleos refugio», caracterizados por bajos ingresos, pocas horas trabajadas y escasa calificación. Las situaciones más complejas se observaron en Santa Cruz, Formosa, Chaco, Misiones, Catamarca, Corrientes y Santiago del Estero, mientras que Río Negro, Neuquén y Tucumán mostraron una evolución más favorable.
Como conclusión, el informe descarta que el mercado laboral esté atravesando un proceso de reemplazo de empleos por otros de mayor calidad. Por el contrario, sostiene que la reducción del empleo formal privado está siendo compensada por una mayor informalidad y vulnerabilidad laboral, profundizando la precarización del trabajo en gran parte del país.


