Luego de siete días de trabajo en las zonas afectadas por los terremotos en Venezuela, los 32 integrantes de la Brigada USAR ARG-10 de Córdoba regresaron al país tras integrar la misión argentina de búsqueda y rescate urbano.

En diálogo con CBAHOY, el rescatista Juan Pablo Morales, oriundo de Los Cóndores, relató cómo fue enfrentarse a una de las mayores catástrofes en las que participó el equipo y aseguró que la realidad superó cualquier preparación previa.

«Nosotros nos hacíamos una idea porque tenemos años preparándonos para esto, pero la verdad es que la realidad superó lo que cualquiera se puede imaginar. Una catástrofe de esta magnitud supera lo que uno ve en las redes, en la televisión o escucha por la radio», expresó.

Morales explicó que, además de las complejidades propias de las tareas de rescate, el equipo debió adaptarse rápidamente a condiciones climáticas extremas. «Salimos de Córdoba con tres grados bajo cero y llegamos a un lugar con temperaturas cercanas a los treinta grados, con mucha humedad. Ese cambio también complicó el trabajo técnico», señaló.

La brigada partió el sábado 4 de julio y permaneció durante siete días desarrollando operaciones de búsqueda técnica y canina, reconocimiento de estructuras colapsadas, remoción de escombros y asistencia especializada, bajo los protocolos internacionales de INSARAG.

Un operativo con brigadas de otros países

El brigadista explicó que la misión estuvo coordinada por la Agencia Federal de Emergencias y que el despliegue se realizó junto a equipos especializados de distintos países.

«Somos una brigada USAR en proceso de acreditación nacional bajo estándares internacionales. Cuando llegamos al aeropuerto ya había células de coordinación integradas por Colombia, Ecuador, Estados Unidos y otras brigadas clasificadas. Ellos nos asignaban los sectores donde debíamos trabajar», detalló.

Según explicó, ese sistema internacional permite organizar de manera eficiente los recursos disponibles y evitar la superposición de tareas en escenarios de desastre.

«La esperanza también se construye en tiempos difíciles»

Más allá del trabajo operativo, Morales destacó el impacto emocional que dejó la experiencia. «Separando lo técnico de lo humano, fue muy fuerte encontrarnos con familias que habían perdido absolutamente todo y permanecían esperando noticias de sus seres queridos», recordó.

«Fue fuerte, fue chocante. Encontrarnos, por ejemplo, con las familias en la esquina, la gente que lo había perdido todo, sentada ahí esperando… eso fue muy duro.» Pero también guardó un recuerdo opuesto: «La gente nos recibió con los brazos abiertos, nos ofrecían comida, agua, una golosina. Y uno dice: gente que perdió todo… yo en su lugar no sé qué haría. Y así, todos predispuestos a ayudarnos. Me llevo eso: que la esperanza también se construye en tiempos difíciles.»

«Fue un orgullo representar a Córdoba y a la Argentina»

Morales destacó que se trató de la primera misión internacional de ayuda humanitaria de estas características protagonizada por brigadistas cordobeses. «Es un orgullo porque detrás de esto hay años de capacitación, de preparación, de estudiar, de viajar y de entrenar. Lamentablemente fue en el marco de una tragedia, pero pudimos demostrar todo aquello para lo que nos preparamos», sostuvo.

El rescatista consideró que el trabajo realizado dio resultados positivos durante las operaciones y agradeció el respaldo recibido por parte de la comunidad: «Nos sentimos valorados. Ahora tiene mayor difusión por la magnitud de la tragedia, pero siempre hay una parte de la sociedad que nos acompaña y reconoce el trabajo que hacemos».

Volver a casa y procesar lo vivido

Consultado sobre el riesgo que implica cada misión, fue directo: «Es una posibilidad que asumimos. Pero por suerte y por el buen trabajo que hicimos, tuvimos éxito y volvimos los treinta y dos» Al cierre de la charla, agradeció a sus compañeros, a su familia y a quienes enviaron mensajes de apoyo durante los días que duró el operativo, y reconoció que ahora viene el tiempo de «sentar la cabeza y procesar lo vivido».

Los 32 brigadistas cordobeses integraron el contingente argentino que trabajó durante siete días en Venezuela junto a equipos internacionales de búsqueda y rescate, aplicando protocolos de Naciones Unidas para intervenir en estructuras colapsadas tras los terremotos.

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