El velatorio público del histórico líder de Los Redondos reunió a seguidores de distintos puntos del país. Las largas filas, las canciones y las muestras de afecto marcaron una jornada cargada de emoción en el Parque Domínico.
Miles de personas participaron este domingo de la despedida pública a Carlos “Indio” Solari en el microestadio José María Gatica, ubicado en el Parque Domínico de Avellaneda, donde se desarrolló el velatorio del histórico referente del rock nacional.
La masiva convocatoria obligó a adelantar la apertura de las puertas una hora antes de lo previsto. Desde temprano, una extensa fila de seguidores se extendió por varios kilómetros en los alrededores del predio, reflejando la dimensión de la figura que durante décadas marcó a generaciones de argentinos a través de su música.
Entre banderas, canciones y muestras de afecto, los fanáticos llegaron desde distintos puntos del país para participar del último adiós al exlíder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota y de Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado. Muchos compartieron recuerdos vinculados a recitales, viajes y experiencias personales atravesadas por la obra del músico.
La jornada estuvo marcada por un clima de respeto y profunda emoción. Mientras avanzaban lentamente hacia el interior del microestadio, los asistentes acompañaron la espera cantando clásicos del repertorio ricotero y recordando la trayectoria de uno de los artistas más influyentes de la historia del rock argentino.
Ante la magnitud de la convocatoria, las autoridades desplegaron un amplio operativo de seguridad, tránsito y asistencia sanitaria para garantizar el normal desarrollo del evento. Además, se habilitaron corredores de acceso, puestos de hidratación y espacios de atención médica para los asistentes.
La familia del artista había solicitado que la despedida se desarrollara en un marco de respeto y acompañamiento mutuo entre los seguidores, una consigna que predominó durante toda la jornada.
La muerte del Indio Solari, ocurrida el viernes a los 77 años tras una larga lucha contra el Parkinson, generó una profunda conmoción en el mundo de la música y la cultura argentina. Su despedida volvió a poner de manifiesto la dimensión de un fenómeno artístico y social que trascendió generaciones y convirtió al músico en una de las figuras más emblemáticas del rock nacional.


