El Ejército israelí declaró el estado de máxima alerta mientras crecen las versiones sobre un eventual fracaso de las negociaciones impulsadas por Donald Trump con Teherán. Desde Irán advirtieron que responderán con acciones “devastadoras” ante cualquier ataque.

La tensión en Medio Oriente volvió a escalar en las últimas horas luego de que trascendiera que Israel y Estados Unidos intensifican preparativos militares ante la posibilidad de una reanudación del conflicto con Irán.

Según reportes citados por medios internacionales, el Ejército israelí ingresó en estado de máxima alerta operativa mientras espera una definición política del presidente estadounidense Donald Trump, quien consideraría agotadas las instancias diplomáticas con el régimen iraní.

De acuerdo con información publicada por el diario israelí Yedioth Ahronoth, la administración norteamericana entiende que Teherán no estaría dispuesto a aceptar las condiciones planteadas para alcanzar un acuerdo de paz duradero, especialmente en relación con su programa nuclear.

En paralelo, el diario The New York Times informó que el Pentágono trabaja en planes de contingencia para retomar operaciones militares directas en la región, bajo el argumento de que aún no fueron alcanzados los objetivos estratégicos vinculados al desmantelamiento de infraestructura nuclear iraní.

La situación se produce pocos días después de que Estados Unidos y Baréin promovieran en la ONU una resolución vinculada al control del estrecho de Ormuz, uno de los puntos marítimos más sensibles para el comercio internacional de petróleo.

Desde Irán, las advertencias no tardaron en llegar. El portavoz de las Fuerzas Armadas iraníes, el general Abolfazl Shekarchi, aseguró que cualquier nueva ofensiva militar sobre territorio iraní tendrá una respuesta de gran magnitud.

“Cualquier nueva incursión armada desencadenará una respuesta más contundente, severa y devastadora”, sostuvo el funcionario militar iraní, quien además anticipó posibles represalias “sorpresivas” en distintos puntos de la región.

El recrudecimiento de las amenazas alimenta la preocupación internacional por un eventual colapso definitivo de la tregua iniciada en febrero y por el riesgo de una expansión del conflicto en Medio Oriente, una región que continúa siendo clave para la estabilidad energética y geopolítica mundial.

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