El León perdió 2-0 en Río Cuarto y sigue sin levantar. Jugó más de un tiempo con uno menos y volvió a evidenciar sus dificultades en la categoría.

En una noche que dejó más preocupaciones que respuestas, Estudiantes de Río Cuarto cayó 2-0 frente a Instituto en el estadio Antonio Candini y cerró su participación en el Torneo Apertura con una nueva derrota. El equipo dirigido por Iván Delfino nunca logró hacer pie en el partido y volvió a mostrar una imagen que refleja su presente: último en la tabla y con serias dificultades para competir en Primera División.

Desde el arranque, la visita marcó el ritmo del juego. Instituto se adueñó de la pelota, presionó alto y generó las situaciones más claras ante un Estudiantes que se mostró impreciso, sin reacción y con problemas para sostener la posesión.

La apertura del marcador llegó a los 18 minutos del primer tiempo, cuando Jeremías Lázaro protagonizó una buena jugada individual que terminó en el 1-0 para la Gloria. El golpe fue duro para el equipo local, que apenas cinco minutos después sufrió otro revés determinante: Gabriel Alanís fue expulsado tras la intervención del VAR por un codazo, dejando al León con diez jugadores y prácticamente sin margen de maniobra.

Con un hombre menos, Estudiantes no encontró respuestas. Instituto manejó los tiempos del partido con comodidad, sin necesidad de arriesgar demasiado, y mantuvo el control durante el resto del encuentro.

En el complemento, la historia no cambió. El equipo riocuartense intentó replegarse y resistir, pero careció de profundidad y claridad para inquietar al rival. A los 20 minutos, nuevamente Lázaro fue protagonista: desbordó por la izquierda y envió un centro preciso que Jhon Córdoba empujó para sellar el 2-0 definitivo.

Más allá del resultado, el partido dejó en evidencia el momento crítico que atraviesa Estudiantes. Sin reacción anímica ni funcionamiento colectivo, el equipo no logra revertir una campaña que lo encuentra en el último lugar de la tabla, lejos de la competitividad que exige la categoría.

Instituto, por su parte, cumplió con su parte, pero no le alcanzó para avanzar a los playoffs. Para Estudiantes, en cambio, el cierre del Apertura abre un interrogante profundo: cómo reconstruirse para lo que viene y volver a ser un equipo competitivo.

El León deberá replantearse mucho más que un resultado. Porque la caída ante Instituto no fue solo una derrota más, sino otra señal de alarma en un presente que preocupa en Río Cuarto.

¡Viralizalo!