El movimiento turístico por el Día del Trabajador mostró señales de desaceleración, con escapadas más cortas y consumo moderado, según un informe de la CAME.
El último fin de semana largo en Argentina dejó un balance con menor dinamismo en la actividad turística. De acuerdo a un relevamiento de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa, se registró una caída en la cantidad de viajeros, estadías más breves y un gasto más contenido en comparación con períodos anteriores.
En total, se movilizaron 1.066.464 personas en todo el país, con un impacto económico estimado en $235.008 millones. Sin embargo, el informe señala que el consumo se concentró en rubros esenciales como alimentos, transporte y alojamiento, mientras que el gasto recreativo quedó relegado.
El estudio también evidenció un cambio en el comportamiento de los turistas, con predominio de escapadas de cercanía y decisiones más cautelosas, en línea con el contexto económico. En promedio, la estadía se redujo a dos noches y el gasto diario por persona alcanzó los $110.181, con una baja real del 1,6%.
En la comparación interanual, la cantidad de viajeros descendió un 8% respecto a 2025, aunque desde la entidad aclararon que el año pasado el feriado había tenido un día adicional. Frente a 2023, en cambio, se observó un crecimiento del 16%.
En cuanto a los destinos, hubo una distribución desigual del movimiento, con mayor concentración en ciudades que ofrecieron eventos específicos. Se destacaron Goya, impulsada por la Fiesta Nacional del Surubí; La Cumbre, con el Desafío del Río Pinto; y Concordia, sede del TC2000. También registraron buen flujo localidades como Villa Yacanto y Villa del Dique.
Los destinos tradicionales como Buenos Aires, San Carlos de Bariloche y Puerto Iguazú mantuvieron su atractivo, aunque con niveles de ocupación más moderados.
En lo que va de 2026, cerca de 8 millones de turistas viajaron durante fines de semana largos, con un gasto acumulado superior a $2,28 billones. A pesar de este volumen, el informe remarca que el sector atraviesa un escenario más austero, con menor margen de consumo.
De cara a los próximos meses, las expectativas están puestas en la temporada invernal, especialmente en destinos del sur como Bariloche, donde se espera un repunte impulsado por el turismo internacional.


