Bombardeos sobre zonas civiles y acusaciones cruzadas vuelven a poner en riesgo el alto el fuego vigente desde mediados de abril.
El ejército de Israel lanzó nuevos ataques aéreos en el sur de Líbano, pese a la tregua acordada con Hezbolá que había entrado en vigor el 17 de abril, en un contexto de creciente fragilidad del alto el fuego.
Los bombardeos impactaron en la localidad de Kfar Tibnit, luego de que las fuerzas israelíes emitieran órdenes de evacuación a la población civil en distintas zonas consideradas de riesgo. Según reportes preliminares, se registraron víctimas, aunque aún no se confirmó el número total.
El primer ministro Benjamin Netanyahu defendió la ofensiva al sostener que responde a amenazas inminentes y acusó a Hezbolá de vulnerar el acuerdo. En ese sentido, afirmó que “las violaciones de Hezbolá desmantelan de hecho el alto el fuego” y remarcó que Israel actuará frente a cualquier intento de ataque o rearme en la zona fronteriza.
En paralelo, tropas israelíes mantienen presencia en un corredor de seguridad en el sur libanés, donde restringen el regreso de civiles desplazados, en medio de advertencias oficiales sobre los riesgos de nuevos enfrentamientos.
La tregua había generado expectativas de alivio tras semanas de combates que dejaron más de 2.500 muertos en territorio libanés, pero las reiteradas incursiones y denuncias por violaciones al acuerdo debilitan ese escenario. Desde Organización de las Naciones Unidas y autoridades locales advirtieron sobre posibles incumplimientos del derecho internacional, mientras que Israel sostiene que sus acciones son defensivas.
El conflicto se inscribe en un escenario regional más amplio, con tensiones que involucran a Irán y riesgos de una escalada mayor, en un contexto donde los intentos de mediación internacional aún no logran estabilizar la situación en la frontera sur del Líbano.

