Un informe de la UBA advierte que el costo de la vivienda se disparó por encima del nivel general de precios. Los alquileres acumulan un alza del 423% frente a una inflación del 209%.
Un informe del Centro RA de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires encendió una nueva señal de alerta sobre la situación de los inquilinos en Argentina: en los últimos dos años, los alquileres aumentaron más del doble que la inflación.
De acuerdo al relevamiento, mientras la inflación acumulada alcanzó el 209% en el Gran Buenos Aires, el costo de alquilar una vivienda registró un incremento del 423%, consolidándose como uno de los principales factores de presión sobre los ingresos familiares.
El estudio señala que el rubro “vivienda, servicios vinculados y combustibles” acumuló subas cercanas al 400%, muy por encima del índice general. Dentro de ese segmento, los alquileres aparecen como el componente más crítico.
El fenómeno se da en un contexto de desaceleración inflacionaria, que sin embargo no logra traducirse en alivio para los hogares, especialmente en lo que respecta a los gastos fijos.
A la suba de los alquileres se suma el fuerte incremento de los servicios básicos. Según el informe, el gas natural aumentó un 766%, la energía eléctrica un 370% y el agua un 366%, lo que implica que muchas familias enfrentan hoy costos varias veces superiores a los de comienzos del período analizado.
Esta dinámica refuerza el impacto del rubro vivienda sobre la economía doméstica, que crece a un ritmo muy superior al del resto de los consumos.
El trabajo también muestra que la inflación promedio oculta fuertes diferencias entre sectores. Mientras vivienda y servicios se ubicaron muy por encima del índice general, otros rubros quedaron rezagados, como alimentos y bebidas no alcohólicas (182%) o indumentaria (106%).
Incluso dentro de los alimentos, se detectaron fuertes disparidades, con productos que registraron aumentos muy por encima del promedio.
El informe concluye que, pese a la baja de la inflación mensual, el principal desafío para las familias sigue siendo el sostenimiento de los gastos fijos. La brecha entre el aumento de los alquileres y la evolución de los ingresos profundiza las dificultades para acceder y mantenerse en una vivienda.
En ese escenario, el costo habitacional se consolida como uno de los ejes más sensibles de la economía cotidiana, con impacto directo sobre trabajadores, jubilados e inquilinos en todo el país.


