La diputada cordobesa cuestionó con dureza el proyecto impulsado por el oficialismo y advirtió que pone en riesgo el agua como derecho colectivo. Su intervención se inscribe en el núcleo del rechazo opositor a la iniciativa.

La diputada nacional Natalia de la Sota fijó una postura crítica durante el debate por la reforma de la Ley de Glaciares, al cuestionar tanto el contenido como el enfoque político de la iniciativa promovida por el oficialismo.

“La reforma no es técnica, es política. No mejora la ley, la debilita. No protege el agua, la pone en riesgo”, expresó durante su alocución en el recinto, en uno de los tramos más contundentes de su intervención y previo a la aprobación de la iniciativa.

El planteo de la legisladora cordobesa se alineó con los sectores que advierten sobre una modificación de fondo en el espíritu de la norma sancionada originalmente en 2010, cuyo objetivo central es preservar los glaciares como reservas estratégicas de recursos hídricos.

En su discurso, De la Sota hizo foco en lo que definió como un “cambio de paradigma”, al sostener que el proyecto transforma la concepción del agua dentro del esquema normativo.

“Lo más grave es que el agua deja de ser un derecho colectivo para convertirse en un recurso disponible para la explotación”, planteó, marcando una de las principales objeciones de la oposición.

La reforma aprobada introduce criterios que permiten evaluar la protección de glaciares y zonas periglaciares en función de su “función hídrica”, habilitando en determinados casos el avance de actividades productivas.

La intervención de la diputada se dio en el marco de una discusión más amplia sobre el equilibrio entre desarrollo económico y protección ambiental, eje que atravesó toda la sesión en la Cámara de Diputados de la Nación Argentina.

Mientras el oficialismo defendió la necesidad de flexibilizar la normativa para fomentar inversiones —especialmente en el sector minero—, desde la oposición se advirtió sobre posibles retrocesos en materia ambiental y riesgos sobre recursos estratégicos como el agua.

En ese contexto, el discurso de De la Sota sintetizó una de las posiciones más firmes del arco opositor, con eje en la defensa del carácter público y estratégico de los recursos naturales frente a lo que consideran una apertura a su explotación.

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