Un informe privado advierte que los principales impuestos no logran repuntar y pone en duda que puedan sostener en 2026 los niveles reales del año anterior. La situación incrementa la presión fiscal sobre las provincias.

La evolución de la recaudación tributaria en Argentina encendió señales de alerta, especialmente por el desempeño de dos impuestos clave como el IVA y el Impuesto a las Ganancias, que explican la mayor parte de los recursos coparticipables. Según un informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), ambos tributos no muestran una recuperación suficiente, lo que complica las finanzas provinciales.

El estudio, encabezado por el economista Nadin Argañaraz, señala que estos impuestos representan más de la mitad de la recaudación nacional y casi la totalidad de los fondos que se distribuyen entre las provincias. En ese marco, su debilidad impacta directamente en la capacidad de financiamiento de los distritos.

De acuerdo con el análisis, para que la recaudación de ambos tributos mantenga en 2026 el mismo nivel real que en 2025, sería necesario que el IVA crezca un 3,4% y Ganancias un 1,1% en los próximos meses. Sin embargo, el propio informe advierte que incluso estos objetivos presentan dificultades, especialmente en el caso del IVA.

Un escenario más exigente —con crecimiento real respecto del año anterior— implicaría subas aún mayores, lo que hoy aparece como poco probable. De hecho, el trabajo considera que esas metas “no se van a cumplir” en el actual contexto económico.

Las proyecciones más optimistas indican que la recaudación conjunta podría crecer apenas un 2% en términos reales, o incluso mantenerse sin variaciones respecto a 2025.

La debilidad en la recaudación ya comenzó a trasladarse a las provincias, que dependen en gran medida de los recursos coparticipados. En ese contexto, el Gobierno nacional debió asistir a varios distritos mediante adelantos por aproximadamente $400.000 millones, una medida que busca aliviar tensiones financieras en el corto plazo.

Sin embargo, el informe advierte que esta asistencia no resuelve el problema estructural. En particular, señala que aquellas provincias que incrementen su gasto por encima de la inflación enfrentarán un deterioro fiscal en comparación con el año anterior.

El comportamiento de la recaudación en los próximos meses será determinante para proyectar la evolución de la coparticipación. En ese sentido, el informe identifica a mayo como un período relevante, debido al pago de saldos por parte de empresas que cierran su ejercicio fiscal en diciembre.

Con esos datos, se podrá estimar con mayor precisión el panorama del segundo semestre de 2026 y el impacto real sobre las finanzas provinciales.

El escenario actual combina menores ingresos tributarios con mayores exigencias sobre el gasto público, lo que obliga a las provincias a ajustar sus cuentas o depender de asistencia nacional. En paralelo, el uso de mecanismos como los adelantos de coparticipación implica un incremento del endeudamiento, lo que suma presión hacia adelante.

En este contexto, la evolución del IVA y Ganancias seguirá siendo un factor central para determinar la sostenibilidad fiscal tanto del Estado nacional como de los gobiernos provinciales.

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